Para qué comprar el producto si puedo comprar la fábrica
September 3rd 2010 Posted at sostenibilidad
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Como ya sabéis el consumo crítico y con respeto hacía tanto los trabajadores que hacen posible el producto o servicio como hacia la naturaleza son bastante importante para mi forma de entender el minimalismo. Por lo tanto estoy siempre buscando por nuevas inspiraciones, nuevas formas de gastar mi dinero de una forma que tenga un impacto positivo no solo sobre mi orgullo de haber adquirido algo nuevo.
En este campo divido los productos en dos grupos: los duraderos y los de consumo inmediato.
Los productos duraderos sería todo lo que se compra una vez y después se puede utilizar por un tiempo prolongado. La ropa, los muebles del hogar, el ordenador, el lavavajillas. Por su calidad de durar bastante tiempo estos productos también se pueden reutilizar, re-vender, adquirir de segunda mano para así prolongar el ciclo de vida de un producto que quizás en su origen no fue pensado para respetar el medio ambiente o los derechos de los trabajadores. Pero al retrasar su reemplazo se disminuye su impacto aunque sea un poco por no requerir la producción de un nuevo producto.
Estos productos también no se compran muy a menudo. Cuantas veces en la vida compras un lavavajillas? Si es nuevo te puede durar fácilmente unos 10-15 años (visto en casa de mis padres), aunque vale la pena ya en la primera compra informarse de donde vienen los materiales, y cuanta agua y energía consume. Pero en general es suficiente informarse bien antes de la hora de comprar y después simplemente aprovechar al máximo. Ya vendrá la hora de reponer el producto y entonces buscar las informaciones más actualizadas sobre la oferta.
El segundo grupo son los productos de consumo (casi) inmediato, como cosméticos y sobre todo los alimentos. No llegaríamos muy lejos sin comer a diario, así que es una necesidad básica y aunque durante los últimos años la comida se ha ido abaratando y diversificando en términos de oferta, poca gente realmente se pone a pensar de donde viene lo que comen y que impacto tiene. Fresas de invernaderos enormes, frutas exóticas en cualquier época del año que se traen en aviones o grandes barcos, carne de granjas con miles y miles de animales. Cuantas veces realmente pensamos en lo que comemos?
[Nota aparte: si te interesas por los estándares industriales de los animales que acaban en tu mesa, vale la pena mirar el documental “Terrícolas” (Earthlings). Lo recomiendo mucho, aunque es mejor mirarlo en compañía y no planificar una barbacoa justo después. Ve la primera parte de Earthlings aquí).
Una opción es comprar comida (de preferencia ecológica) en los supermercados que solo trabajan con productos locales, o directamente en las granjas de los alrededores. Pero qué pasa si no tienes transporte para llegar hasta ahí o si quieres saber más todavía de donde viene tu comida? En Europa ya hay algunas iniciativas muy interesantes en los diferentes países. Os los quiero presentar aquí, porque como siempre: lo que no conoces no buscarás. Así que quizás sabiendo que existe en otros países te animas a buscar algo parecido en tu país y así dar tu grano de arena (y consumir de lo más lujoso).
Adopta un árbol de olivas y recibe todos sus frutos en casa. En forma de aceite de oliva, claro. También es un regalo muy bueno. La página por en cuanto está disponible solo en Inglés y sirven el mercado EEUU, Reino Unido y Italia. Pero quién sabe, con algo de búsqueda encuentras una oferta parecida para tu país.
Adopta una colmena de abejas para recibir la miel de tu colmena personal. Es como tener un millón de pequeñas trabajadoras haciendo un miel exclusivo solo para ti. La página está en francés, pero puesto que las abejas están en peligro en todo e mundo, entonces es muy probable que haya más proyectos parecidos.
Recibe tus frutas y verduras ecológicas en bicicleta. Pachamama reparte productos ecológicos de Catalunya en Barcelona. Y para minimizar todavía el impacto ambiental te lo traen a casa en bicicleta.
Si conocéis más proyectos de este tipo: dejad la info en los comentarios!
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Foto: Robert Wallace/flickr
















