3 pequeños cambios para los vecinos imposibles

Written by  //  12/12/2011  //  solidaridad  //  2 Comments

"Hoy viernes o tal vez mañana sábado me llevaré este sofá. Gracias por vuestra paciencia y disulpad las molestias. Fdo. 2º I"Los vecinos son una categoría interesante: son personas con las que compartes cierta proximidad geográfica y nada más. Se pueden comparar con la familia: no los puedes escoger, tan solo puedes hacer pequeños cambios para mejorar la convivencia con ellos.

¿Conoces a tus vecinos?

¿Sabes cuántos vecinos hay en tu edificio? ¿Si necesitas una herramienta específica, sabrías a qué vecino pedírselo? ¿Sabes quién vive en aquel apartamento donde siempre hay encendida una luz en la habitación pequeña ( se ve desde la estación del bus)? ¿Hay alguien en tu edificio que estaría dispuesto a regar tus plantas mientras estás de viaje?

Aunque no hayas hablado nunca con tus vecinos, tienes una imagen de cada uno: por (no) saludar en el ascensor, por la música que se escucha por la ventana, por las fiestas de los sábados. Y cuánto menos conoces a las personas que hay detrás de estas formas de actuar, hay más probabilidades de que te moleste.

¿Te molestan? Todo cambio empieza contigo

Puedes quejarte, puedes reclamar, puedes sufrir en silencio, o puedes invertir tu energía en crear un cambio real, empezando por tu propio comportamiento. Estos tres pasos (no necesariamente en este orden) te ayudarán a tomar las actitudes de tus vecinos con más filosofía y a sentirte mejor contigo mismo.

1) Preséntate

Las navidades son la excusa perfecta para dar una vuelta por el edificio y llamar al timbre. Equipado con unos dulces navideños puedes pasar puerta por puerta para presentarte. No hace falta que te inviten a pasar, ni que sepas algo más que el nombre de la persona. El simple hecho de haber hablado contigo te hará más simpática (y tu lo serás para ellos). Ya no es la señora esta que pone la música muy alta, sino Maria Isabel que ha tenido un día duro en el trabajo. Equipado con el nombre, podrás pedirle en el futuro que baje el volumen de sus altavoces (pero no lo hagas en la misma cita).

2) Saluda, sonríe, abre la puerta

Cuando te encuentres con un vecino en la escalera o en el ascensor, sonríe y saluda. No te cuesta nada y nunca sabes hasta qué punto le harás un regalo a la otra persona con esa sonrisa. Las navidades es la perfecta excusa para empezar con esta tradición. Empiezas con un feliz navidad y después pasas al saludo normal en las próximas ocasiones. Y si eres una persona muy tímida, es un reto sin grandes riesgos.

3) Comunica con gentileza tus frustraciones y logros

Visitando a una amiga vi el siguiente cartel colgado en el ascensor: “El coche con la matrícula xxx está aparcado en una plaza que no le corresponde. Retírelo inmediatamente!!!!!!” Me sentí culpable aunque no tengo ni coche.

Compáralo con este aviso que colgaron mis vecinos una semana antes de su última fiesta: “Estimados vecinos. El próximo sábado a partir de las 22h organizarémos la fiesta de cumple de Dani en el piso 3º 2ª. Intentaremos mantener el ruido en un nivel aceptable y rogamos disculpas por cualquier molestia que pudieramos ocasionar. Si la fiesta no le deja dormir, venga a festejar con nosotros”

El tono hace la música y nada impide que hagas de dirigente en tu finca.
¿Cuál ha sido tu experiencia con los vecinos?


Imágen: gaelx / flickr

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2 Comments on "3 pequeños cambios para los vecinos imposibles"

  1. Laura Ribas 12/12/2011 at 15:06 · Reply

    Yo vivo en Munich, Alemania y me sorprende mucho el anonimato que existe entre los vecinos. Creo que al de enfrente de mi puerta no lo he visto nunca… pero como tampoco molesta!

    Aquí lo que se estila es avisar a la gente de que se hace una fiesta, cuelgan un papel pidiendo disculpas por las molestias que puedan causar e invitándoles a pasarse!

    La verdad es que funciona. También es cierto que aquí el tema respeto al vecino es extremo. Antes llamarán a la policía por poner la labadora tarde que decírtelo personalmente.

    Muy exótico ;)

    Laura

    [Reply]

  2. ANKE 14/12/2011 at 21:42 · Reply

    Mi experiencia con los vecinos es abundante y variopinta porque he vivido en diferentes sitios y tipos de vivienda (pisos, apartamentos). Curiosamente, ahora que vivo en el campo y no tengo vecinos con los que comparta pared, me he encontrado con unos de lo más ruidosos: todo el vecindario estaba en pie de guerra por sus escandalosas fiestas hasta las cuatro de la mañana, de las que los invitados se despedían haciendo sonar repetidas veces el claxon de sus vehículos como si fueran las doce del mediodía.
    Como esta situación se repetía muy a menudo, decidimos quejarnos a la policía, que, como no tiene servicio nocturno los fines de semana nunca pudo “pillarlos in fraganti”. La policía se pasó un día por su casa y les recordó que este municipio tiene normativa contra el ruido y que si había otra queja, les pondrían una multa.
    La señora, a la que no conocíamos personalmente y que nunca nos saludaba, se presentó en mi casa acusándonos, aunque éramos los vecinos más distantes de su casa, sólo por ser “los nuevos”. Le hicimos ver que tenía muchos vecinos a menos de tres metros de su casa, y que sus fiestas molestaban a todos. Se quedó boquiabierta, porque ni siquiera era consciente de…¡¡¡tener vecinos!!!
    Ahora sigue sin saludarnos (su marido, sí), y sus fiestas terminan a las doce de la noche (aunque deberían terminar a las diez, según la normativa, pero hacemos la vista gorda, por mucho que nos pese, para que no vuelva a las andadas).

    [Reply]

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