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¿Se lo dirías a la cara?

alpaca pisando el pie de alguien¡Qué gorda esa tía! – ¡Esta chica no tiene las piernas para una falda tan corta! – ¿Has visto el corte de pelo de Fulanita? ¡Ridículo! …

¿Conoces este tipo de comentarios¿ Yo los llamaba “constatación de hechos” cuando alguien me criticaba por ello. Aunque, lamentablemente, demasiada poca gente me cortaba, la mayoría participaba con gran afán en este cotilleo criticón. Eso cambió con mi reto de los 21 días sin quejas.

El placer mezquino de criticar a los demás

La falsa constatación de hechos es uno de las quejas más extendidas y más camufladas. Es tan fácil criticar a los demás. Sirve para  empezar una conversación, incluso más fácil que hablar sobre el clima. Indica proximidad, indica que somos un equipo que puede juzgar a los demás.

Además es una actividad de bajo riesgo. Es perfecto para cortar un silencio incómodo. Es una conversa en la que no expongo nada de mi misma, la persona comentada nunca se va enterar y de repente yo y mi interlocutor tenemos algo en común, aunque sea la opinión sobre la falda de una desconocida. Es una actividad que crea una falsa impresión de unidad y compañía.

Detectar la “constatación de hechos”

Curiosamente lo difícil de estos comentarios no es dejar de hacerlas, sino detectarlos. Está tan arraigado en nuestra cultura (la prensa rosa gana dinero con este tipo de artículos), que muchas veces no me daba ni cuenta de lo que estaba haciendo. Hasta que decidí utilizar este filtro para mis palabras: ¿Si la otra persona fuera una amiga, se lo diría a la cara con estas mismas palabras?

Muchas veces la respuesta era no, así que empecé a callarme y buscar alternativas. Aprendí a buscar lo bonito para comentarlo. Aprendí a soportar el silencio si no tenía nada agradable que decir. Y sobre todo, aprendí a no asentir ni contestar si alguien más “constata un hecho”.

Reduciendo las amistades cotillas

En este momento me di cuenta que tenía algunas amistades que se basaban exclusivamente en el cotilleo. ¡Tomábamos un café para quejarnos! Lo llamábamos “ponernos al día”, pero en realidad eran conversas criticonas a costa de otros. Así que de repente no teníamos de qué hablar. Nos enfrentábamos al reto de buscar temas reales, de compartir ideas y proyectos, de empezar a hablar el uno con el otro en vez de sobre los otros.
Algunas amistades no sobrevivieron este cambio. Las que quedaron se volvieron más fuertes y más auténticas.

¿Lo quieres probar? Apúntate al reto de las 21 días y atrévete a ser feliz.

Una respuesta a ¿Se lo dirías a la cara?

  1. Muy bueno!! Hace buen tiempo que lo pongo en práctica y la conclusión ha sido la misma: más del 50% del tiempo con amigos o conocidos se basaba en este tipo de conversaciones… No ‘entrar el trapo’ en estos temas me convierte en más bicho raro de lo que ya era… A veces soy yo misma la que se siente ‘alienada’ por no tener los mismos intereses que los demás… Pero, qué quieres que te diga, dormir con la consciencia tranquila compensa todo eso (y abre las puertas a relacionarme con otros de forma más auténtica)

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