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¿Cuántas burbujas hay en la bañera?

Me gusta tener las cosas bajo control. Mi planificación diaria, mis horarios, mis rutinas, el entorno en mi casa. Me cuesta aceptar los retrasos y no me gusta cuando no hay respuesta a “¿y cuándo estará listo?”. Me siento más relajada cuando tengo una visión más o menos clara de lo que me espera hoy. Y es por eso que embarqué en un viaje completamente improvisado.

Controlando lo incontrolable

Mi afán por tenerlo todo organizado es una gran ventaja en mi trabajo de organizadora personal. Al mismo tiempo soy consciente de que querer controlar la vida es como intentar de contar las burbujas de la bañera. Es una tarea que te absorbe tanto que te olvidas de disfrutar de la espuma. Es necesario relajarse de vez en cuando y aceptar que las cosas pasan. Así que he tenido que buscar ideas de cómo puedo dejar de forma controlada el controlarlo todo para acostumbrarme a esta idea y ampliar mi horizonte.

Organización a grandes rasgos

Para despistar a mi sentido de organización, hice un plan general de desprendimiento. Dejé mi piso en Barcelona (incluyendo fiesta de “llévate-lo-que-quieras-y-paga-lo-que-puedas” para deshacerme de lo que no necesito, avisar a entidades importantes sobre el cambio de domicilio etc.), irme a Florida en EEUU para recibir tres semanas de coaching intensivo, pasar la Navidad con mis padres. Cada una de estas etapas debería tener varias subtareas. Y estoy intentando ignorarlas a conscientemente.

Para una persona tan organizada y quizás un pelín paranóica es un gran esfuerzo. En este momento estoy en Key West, Florida, y no tengo ni idea dónde estaré la semana que viene. Quizás Miami nuevamente, quizás Orlando, o tal vez Tampa. Me estoy acostumbrando poco a poco a tomarme la vida con filosofía. Al final, ¿qué es lo peor que me puede pasar? Si no llego a Miami hoy, pues llegaré mañana. No hay nadie que me regañé salvo yo misma. Así que con calma se vive mejor.

Confiando en la organización ajena

La segunda lección es empezar a confiar en que otras personas puedan organizar igual de bien que yo. Mis dos coaches conocen este estado muchísimo mejor que cualquier guía para viajeros . Confiar en que ellos sabrán a dónde iremos mañana es lo mejor que puedo hacer. En vez de intentar prever todas las situaciones me dejo llevar y sorprender. Juntos descubrimos nuevos destinos, nuevos restaurantes, incluso nuevos lugares para trabajar. Mientras hasta ahora se habían limitado a Miami Beach, junto conmigo han encontrado otros lugares a los que volverán cuando yo ya me haya ido a conquistar el mundo a solas.

Soplando burbujas

Estoy aprendiendo a soplar burbujas en vez de contarlas. De esta forma nacen muchísmas ideas. Ideas para proyectos, ideas para seguir avanzando en este trabajo tan peculiar. Al descubrir juntos lo que es posible, al relajar y soñar juntos se abren nuevos mundos. La organización es muy útil a nivel profesional, al mismo tiempo está muy bien recordar que la organización no lo es todo.


Imagen: snugg / flickr

2 respuestas a ¿Cuántas burbujas hay en la bañera?

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