Certificaciones en tiempos de crisis: ISO 9001
Written by valedeoro // 24/02/2010 // sostenibilidad // No comments
“Estamos en crisis. No hay dinero ahora para cosas de tan poca relevancia como otro certificado más. Además, somos una pyme y nadie nos pedirá esta certificación ni nos traerá beneficios de cara a nuestros clientes.”
Así podría sonar una típica respuesta a la idea de implementar un sistema de gestión de la calidad certificado según la Norma 9001. A primera vista esta argumentación suena bastante lógica y seguramente más que una empresa han descartado la idea porque España está en crisis. Pero, y sí cambiamos la perspectiva desde el punto de vista de los costes a enfocar las oportunidades?
- “No hay dinero para cosas de tan poca relevancia”
Realmente estamos hablando de dinero? Entonces hay una buena noticia: todo proceso de certificación empieza con un inventario completo del modo de trabajo actual para averiguar que tipo de procesos se han de definir todavía, donde faltan documentaciones, y donde hay casos donde las responsabilidades no son claramente definidas. Más que dinero, este primer inventario cuesta energía y la aceptatión de la alta dirección que hay cosas que no van tan bien como parecen superficialmente. Y es aquí donde reside la mayor dificultad: requiere una visión clara de hacia donde queremos ir para aceptar que las problemas que se puedan encontrar y que a lo mejor requieren también un cambio de aptitud, forma de trabajo, responsabilidad de la alta dirección y de los mandos medios. Son oportunidades de mejora, pero desencadenarán cambios y las personas parecen ser más adversos al cambio que a perder dinero a largo plazo.
- “Otro certificado más”
Dependiendo del sector de actividad de la empresa, seguramente que existen más que un programa de certificación, ya seas de la propia industria, de organizaciones de consumidores, de entidades estatales, y diferenciado en certificaciones para la empresa, para productos específicos, o para procesos selectos dentro de la cadena de valor. Es importante que se avalúe cada vez cuales de los certificados valen la pena para la empresa. Es importante no solo fijarse en el precio, sino en el valor añadido que este certificado puede aportar. ¿Es relevante para los mercados en los cuales trabaja la empresa? ¿Tiene un reconocimiento amplio entres los proveedores/clientes/la sociedad en general? ¿El certificado realmente certifica algo (o solo se paga para llevar el sello sin que haya pruebas reales)? Todas estas preguntas deberían responderse antes de embarcar en el proceso en la certificación.
Resta señalar que la certificación según la normal internacional ISO 9001 ciertamente es una de las más reconocidas a nivel mundial. Sin embargo hay que invertir tiempo y energías para alinear la forma de trabajar de la empresa con el principio de la organización por procesos que se comrpomete con una mejora continua
- “Somos una pyme”
Las pequeñas y medianas empresas pueden aprovecharse mucho de obtener una certificación. En el caso de la ISO 9001, la norma fue escrita para poder adaptarla a todo tipo y tamaño de organización. Además es reconocida a nivel mundial y puede ser de gran ayuda en el momento de expandir fuera del mercado Español. También es notablemente más fácil alinear una organización pequeña con las pautas de la organización por procesos que un organismo muy grande. Lo importante es que la alta dirección esté comprometida con el tema.
- “Nadie nos pedirá esta certificación”
Hay tres razones principales por preocuparse por las certificaciones. Es obligatorio por ley, un proveedor o cliente la ha pedido, o porque nosotros queremos ofrecer esta tranquilidad extra a nuestros proveedores y clientes. Si se conceptualíza la idea no como un requerimiento obligatorio sino como un servicio extra para aumentar la confianza de proveedores y clientes, entonces la certificación ya no es una carga obligatoria sino una inversión para fortalezer la marca.
- “Ni nos traerá beneficios de cara a nuestros clientes”
Aunque nadie haya pedido que obtengamos la certificación según ISO 9001, eso no impide que nos aprovechemos del distintivo en las comunicaciones de marketing para aumentar la exposición en el mercado. Además no se debe olvidar que ISO 9001 es basado en la mejora continua de los procesos. Por lo tanto las ventajas no terminan con la obtención del certificado, sino que al implantar un proceso de mejora continua la empresa puede seguir mejorando su productividad cada día un poco.
Sobre todo en tiempos de crisis hay que plantearse si realmente es viable seguir tal como estamos o embarcar en un proceso de mejora para asegurar el futuro de la empresa.















