Compartir y intercambiar: minimalismo práctico
Written by valedeoro // 09/07/2010 // minimalismo, solidaridad // 4 Comments
Hace tres días vendí mi máquina de coser. Reconozco que es un artefato muy útil a poseer, para arreglar ropa, las cortinas y demás. Pero resulta que en los últimos 11 meses la he utilizado exactamente 3 veces. Y dos de estas tres veces lo hubiera podido hacer a mano sin mayor problema (invertiendo un poco más de tiempo). Cuando la vendí, de repente me dí cuenta de un millión de cosas que podía haber hecho con la máquina, pero decidí que solo por saber que se podería hacer con ella, no significa que la utilizaría. Así que ahora una madre con su hija puede disfrutar de la máquina y ojalá aprovecharla mejor. Y si de repente mañana me toca costurar algo que realmente no lo puedo hacer a mano, visitaré una amiga que tiene la misma máquina de coser. O lo llevaré a la costurera del barrio para de paso asegurar un lugar de trabajo en mi entorno.
También he regalado nuestra olla grande que vale para hacer sopa para una fiesta de 15 personas. La he utilizado 2 veces durante el año pasado. En la próxima fiesta pediré a mis vecinos que me dején emprestados una de sus ollas grandes. Seguro que de esta manera conseguiré fabricar el mismo volúmen de sopa. Pero sin que el resto del año la olla ocupe mitad de mi armario.
Moraleja de la historia: no es necesario que tu tengas todo. Es suficiente que conozcas gente que tiene lo que tu puedes necesitar de vez en cuando.
Ahora me dices que eso no es nada nuevo, que el problema no es que se podría coger emprestado. El problema es que se podría coger emprestado. Y con eso quedas en deuda con la otra persona. O algo por el estilo. Porque coger una cosa emprestado de una persona (sobre todo si esta persona no es parte de la familia inmediata) es algo ya no tan habitual en los días de hoy.
Consequentemente cada uno tiene su escalera para las dos veces al año que tiene que cambiar un foco. Cada una guarda un martillo perforador por sí hay que colgar otro cuadro. Y bueno, la máquina de coser por si hay que arreglar las cortinas. Vale la pena resaltar que mientras se vive cerca de los padres, generalmente no sentimos falta de estos objetos, pero una vez fuera del alcanze de los padres, se impone una necesidad de tener todo para… ¿quizas para no tener que hablar con los vecinos?
¿Conoces tus vecinos? ¿Sabes quienes son? ¿Si ellos te pedirían prestada la escalera, se las prestarías? Seguro que si. Y si te pidieran la olla de presión? Bastante probable. E imprimir algo? Quizás. E utilizar tu internet. Depende.
Para confiar que otra persona no va abusar de la voluntad, es necesario tener algo en común, o conocerse un poco. Pedir la escalera emprestado puede ser un primer paso para etablir esta confianza. Ofrecer ayuda a descargar la compra del coche puede ser otra manera. Porque claro, ayudar y ser ayudado es un dar y recibir. Solo te sentirás bien en acceptar la generosidad de otros, si tu también puedes ser generos@. Y las ventajas son bastante contundentes:
- Podrás vivir con menos, porque de cierto modo compartes cosas con todo el mundo.
- Conocerás nueva gente que te dará nuevos impulsos y ideas.
- Mejorará tu autoestima, porque estarás practicando a relacionarte con personas que antes no conocías (sobre todo si eres tímid@)
- La generosidad volverá hacía ti. No inmediatamente, pero algún día volverá. Quizás porque la gente generosa atrae otra gente generosa. O simplemente porque el ejemplo se promulga.
- Y además mejorarás tu salud.
Y no te equivoces, solo porque te has decidido por vivir una vida más minimalista, no significa que no tendrás nada a compartir con amigos o vecinos. Este escáner que te compraste para siempre pasar tus facturas al formato digital puede también ayudar a tu vecina para escanear las fotos de su hija. Tus copos de vino puede servir a tu amigo en su cena con los suegros, …
¿Has compartido cosas con tus vecinos y/o amigos y que tal te ha ido en la experiencia?
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Photo: credit
















4 Comments on "Compartir y intercambiar: minimalismo práctico"
Uff cuanta razón tienes!…. la de cosas y cosas que he comprado para acabar usándolo una vez cada tres años… cuanto dinero y recursos…
A mi la crisis me esta tocando de lleno, como a muchos… pero en parte le estoy agradecida, me esta enseñando a valorar las cosas, a ser más humilde… a compartir.
En la línea de tu post, tengo una amiga que me deja la vaporeto para las limpiezas a fondo, otra los zapatos de súper tacón para la ocasión (si me los compro solo me los pongo una vez),yo a cambio preparo pures y tartas para ellas con la termomix…. Y como es típico en Catalunya la sopa de galets el día de Navidad y se necesita una olla gigante, pues hace la tira que con mis cuñadas nos vamos pasando la olla (cada año lo hacemos es casa de una), yo antes me reía con la típica broma de que al ser catalanas -ya sabeis la fama de tacaños que tenemos-, pero en el fondo no se trata de dinero, sino de aprovechar los recursos y el placer de compartir.
Te sigo, me inspiras y veo cosas que antes no veía… y eso que muchas veces son evidentes….
Un abrazo
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valedeoro Reply:
March 9th, 2011 at 22:36
Gracias mandarina por tu comentario. Me encanta la idea de intercambiar las cosas que no necesitamos muy a menudo con otras personas. Comprar una vaporeto para utilizarla una vez al mes realmente es desperdiciar espacio. Y realmente no hay quién no tenga nada para intercambiar como muestras con la idea de las pures y tartas. Gracias por la aportación!
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