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¿Conoces tus derechos?

¿Conoces tus derechos?

Gestionar los grandes cambios en tu vida es todo un reto, a todos los niveles. Entrar en la universidad, comprar un coche o un piso, juntarte (legalmente) con tu pareja, preparar tu testamento y hablar de ello con tu familia, cambiar de trabajo, quedarte embarazada, … todas estas decisiones mezclan conceptos legales con expectativas emocionales y resultados financieros. Y normalmente no tienes ni la más remota idea en qué te estás metiendo.

Ojalá todo vaya bien. Ojalá no te pierdes ninguna fecha de presentación en la universidad ni aparecen desperfectos ocultos en tu nuevo piso. Ojalá con tu pareja vivís felices para siempre. Ojalá tu contrato de trabajo no contiene cláusulas que te perjudican más adelante y tu testamento no resulta en discusiones familiares constantes. Ojalá que te traten con dignidad durante el parto.
Ojalá que todo salga cómo te lo has soñado.

¿Dónde termina la confianza y empieza la incredulidad?

Me gusta creer que todo el mundo siempre actúa pensando en lo mejor para todos los involucrados y siendo honesto conmigo. El hecho de que esta frase probablemente te haga sonreír es una indicación de que lamentablemente el mundo no es tan benévolo como en mi imaginación, o mejor dicho: no siempre estás tratando con personas independientes y críticos.

En la primera empresa que me contrató en España me dieron de alta como trabajadora a tiempo parcial (en vez de jornada completa) para ahorrarse una parte de los impuestos. La presión de cumplir con las exigencias de la cúpula directiva era demasiada para el jefe de Recursos Humanos.

En Barcelona, muchas inmobiliarias te piden un sinfín de documentación personal para poder alquilar un piso (incluyendo extractos de tu cuenta o tu nómina). El miedo de encontrarse un inquilino insolvente les anima a pasarse tu derecho a la privacidad por alto.

Los bancos te ofrecen sus tarjetas de crédito, cuentas de inversión y pólizas de seguro basados en un algoritmo matemático que relaciona tu solvencia y tus ingresos con sus previsiones de venta de productos financieros. Los resultados anuales son más importantes que el cliente individual.

Eso no significa que la persona que te atiende quiera hacerte mal. Simplemente tienes que estar consciente que no velará por tus necesidades. Quizás no lo sabe mejor o aguanta una presión que ni te imaginas. Y probablemente los intereses de la institución o empresa no necesariamente son los mismos que los tuyos.

Lee el contrato, haz preguntas, infórmate

¿Te has leído el contrato de tu cuenta del banco? ¿Te tomaste el tiempo de leer el contrato de alquiler antes de firmarlo? ¿Conoces los derechos y obligaciones que conlleva tu matrimonio a nivel legal – para ti, para tu pareja, para vuestro patrimonio y posibles hijos?

La reacción de los empleados del banco cuando exijo tiempo para leer lo que me piden firmar me indica que no es lo normal, por lo menos en este país. “Es solo el contrato de la tarjeta” me dicen, queriendo que firme 10 hojas impresas en letra pequeña en el acto. Convivir con un abogado me ha enseñado a ignorar esta presión y valorar mis derechos. Leo y pregunto todo lo que no he entendido. Y si no estoy de acuerdo no firmo. Recuerda, también estás en tu derecho de decir no a los contratos que se te ofrecen.

Y si no existe contrato, infórmate sobre tus derechos de consumidor o usuario. No hace falta que te conviertas en experto en cada materia, pero sí que tengas noción de conceptos básicos cuando lo requieren tus decisiones. Lleva un arquitecto independiente a la visita cuando piensas en comprar una casa para que te explique lo que tú no sabes ver. Pide a un abogado que eche un vistazo al contrato de alquiler y que te indique las cláusulas abusivas. Es una inversión mínima comparado con los dolores de cabeza que te puedes ahorrar a largo plazo.

¿Cuál será la próxima gran decisión que tienes que tomar?

Con gran decisión me refiero a un acontecimiento que tiene un impacto decisivo sobre tu vida emocional, tus finanzas o tus actividades diarias: la compra de una casa, una boda, el cambio de un trabajo, o, en mi caso personal, el parto de mis gemelos. Busca toda la información que puedas para poder tomar una decisión informada y consciente.

Para darte un ejemplo: este mes empezaré un curso sobre los derechos de las mujeres embarazadas en el sistema sanitario español. Quiero saber como elaborar el plan de parto. Quiero conocer mis derechos a la hora de entrar en el hospital. Y quiero ser capaz de transmitir mis deseos respeto a posibles intervenciones durante el parto en un lenguaje claro y preciso.

Sé que mis decisiones serán respetadas en todo momento. Lo sé, porque estaré preparada. Puedo confiar de que todo saldrá bien, porque tengo la certeza de poder gestionar también los contratiempos. Y esta tranquilidad no tiene precio.
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Una recomendación personal para embarazadas en España

El curso acerca de los aspectos legales del parto lo imparte Lorena Moncholi, abogada especializada en los derechos de mujeres embarazadas y recién nacidos. Se trata del Proyecto Díkê, un programa de tres meses en el que además conocerás otras mujeres como tú.

Si te interesa el tema, te recomiendo que te apuntes al webinar gratuito este jueves (10 de septiembre) a las 22h donde Lorena explicará la importancia del plan de parto y responde a las preguntas referente el proyecto Díkê: inscríbete aquí – debajo del poster.
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