Receta para días tristes: una pastilla de solidaridad

Written by  //  07/10/2011  //  solidaridad  //  14 Comments

pastillasHay días en los que te sientes realmente mal y lo peor es que no sabes por qué: tienes un buen trabajo y un buen salario. Tu jefe está encantado contigo y sabes que pronto te ascenderán. Con tu pareja acabas de confirmar la escapada a Lisboa para celebrar el aniversario. Todos los miércoles sales con tus amigos para poneros al día. Y sin embargo parece que te falta algo. Si no fueras una persona tan decidida y productiva, dirías que una depresión se asoma por el horizonte.

Resulta que la depresión es una de las enfermedades más “populares” en los países desarrollados. Y “tenerlo todo” no es un antídoto. Al contrario: personas con alto nivel adquisitivo suelen ser presa fácil de la melancolía y la añoranza hacia algo diferente. De esta forma a la insatisfacción se suma a la culpabilidad: ¿si tengo tanto éxito, por qué no soy feliz?

Las pastillas clásicas: Valium y Prozac

Ambos medicamentos actúan sobre el sistema neuronal para cambiar el estado anímico de la persona. El Valium te calma para poder lidiar mejor (o aguantar) con la depresión inminente. El Prozac te hace sentir más relajado y feliz, aunque tampoco consigue llenar el vacío que sientes mirando tu vida tan perfecta.
Solo hay un inconveniente: si no cambias nada de tu entorno y ni tus actos, todo volverá a la misma situación en que dejaste de tomar esos medicamentos.

Las pastilas alternativas: Ayudum y Compartizac

Si con más de lo mismo no te sientes más feliz, quizás es hora de cambiar algo en tu entorno para conseguir el cambio de estado. Psicológicamente hay dos actividades que pueden tener un efecto importante sobre como nos sentimos: ayudar a alguien que necesita apoyo y compartir tus conocimientos y habilidades con alguien que lo pueda aprovechar.

Los estudios muestran que las personas que están implicadas en alguna actividad voluntaria están más satisfechas con su vida. Quizás porque el hecho de ayudar a otra persona o colectivo te muestra cuanto tienes realmente. O tal vez porque al compartir tus conocimientos a cambio recibes la valoración de tus habilidades que en otros entorno se consideran normales.

Existen muchísimas formas de colaborar en alguna causa solidaria y seguramente hay algo que puedas aportar, aunque no tengas casi nada de tiempo: revisar traducciones de una ONG, dar clases de español a niños inmigrantes, configurar la página de la asociación de vecinos, incluir la lista de la compra de tu vecina a tu incursión semanal al supermercado. Inspírate y participa para hacer este mundo un poco mejor. Así tu también te sentirás mejor.


Imagen: juanpol / flickr

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14 Comments on "Receta para días tristes: una pastilla de solidaridad"

  1. Maria 07/10/2011 at 13:37 · Reply

    Me has leído la mente. Cómo necesitaba este post hoy!

    Gracias, gracias, ¡GRACIAS!

    M.

    [Reply]

  2. Homo Minimus 07/10/2011 at 19:28 · Reply

    Me ha parecido un post bienpensante y bienintencionado digno de un egoista ilustrado o racional que reconoce que para lograr sus fines le viene muy bien hacer cosas gratis por los demás. Además, es algo que está bien visto y que poca gente negará que es bueno y hasta digno de elogio.

    Así que como estrategia racional para aumentar el bienestar, la solidaridad, lo que antes menos eufemísticamente se llamaba caridad o caridad cristiana, es una excelente herramienta. También los actos de buena vecindad, como hacer la compra de tu vecina (no llamaría a esto solidaridad), son una forma de engrasar el engranaje social y promover buenos sentimientos en los que te rodean.

    De todos modos, si lo que uno de verdad quiere es mejorar el mundo (y no tanto a sí mismo) uno debería centrarse en producir algo que la gente demandara y estuviera dispuesta a pagar por ello, porque así estaría produciendo algo verdaderamente valioso (no hay duda que si la gente paga por algo que tú produces es que es valioso para ellos).

    Cuando das clases a niños pobres o das una lismosna al mendigo te sientes bien contigo mismo, más virtuoso quizá, pero estás haciendo algo bastante insignificante que no ayuda mucho a la gente y que incluso la vuelve más dependiente; y, sobre todo, dejas de hacer actividades sociales más valiosas; por ejemplo, innovar, ganar dinero, crear cosas que los demás valoran y están dispuestos a pagar.
    Así que cuidado con la solidaridad, ¡a veces la carga el diablo!

    PD: esto lo escribe alguien que tiene como objetivo realizar al menos 3 actos amables todas las semanas. Me temo que este comentario cuenta como un acto de amabilidad negativo. Nota mental: esta semana tendré que hacer al menos 4 actos amables para compensar.

    [Reply]

    Miguel de Luis Reply:

    Si lo que cuenta es producir cosas que la gente quiera comprar, ¿qué diantres hacemos tú y yo escribiendo blogs? :-) ¿y qué hay de linux o del movimiento de compartir? Por otro lado, y más dentro de lo que nos atañe, no es siempre fácil que la gente más pobre pueda beneficiarse del mercado. Muchas veces porque las desigualdades sociales son más complejas que la simple falta de dinero, cultura y formación. Las personas necesitan de personas y, son esos actos insignificantes los que cambian vidas, no un chisme nuevo. :)

    [Reply]

    Homo Minimus Reply:

    La gente que más se beneficia del mercado es precisamente la gente más pobre. Sin mercado o con limitaciones al mercado, esa gente pobre tiene que dedicarse a la mendicidad o a actividades de mercado de bajo nivel (como la prostitución) o a vivir dependiendo de la caridad pública.

    En cambio, hacer actos altruistas, bienintencionados, no es ni condición necesaria ni suficiente para hacer algo valioso por los demás. De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

    Sin embargo, tal y como había dicho, ese sentirme bien haciendo cosas con las que me siento bien es valioso mí, que hago el “favor”, aunque favorezca poco, nada, sea contraproducente o cree dependencia en el receptor del favor y le ponga en una peor posición.

    [Reply]

    valedeoro Reply:

    Hola Homo Minimus,
    Creo que estás desviándote un poco del tema. La solidaridad y el aporte solidario y voluntario a la construcción de una sociedad mejor es un ingrediente indispensable para que una democracia funciona. Además le aporta beneficios a la persona que hace estos actos de solidaridad. Lo que hace falta en la vida de muchas personas es la conciencia de que su existencia transcede el mero hecho de dormir, comer, trabajar. Y el voluntariado es una forma muy buena de recordar que entre personas podemos ayudarnos. Y que no hace falta entupirme de valium para sentirme bien.
    No te olvides de que hay muchas personas que no pueden participar en el mercado o por falta de recursos o por falta de oportunidades. El mundo perfecto donde todo funciona a través de los mercados solo existe en los libros de economía.

    Homo Minimus Reply:

    En absoluto, no estoy desvíandome del tema que tú has planteado.

    Sólo estoy desviándome de tu asunción (errónea) de que para hacer el bien hay que querer hacer el bien, y de que trabajar honradamente en el trabajo habitual no tiene el mismo efecto beneficioso para la sociedad que el hacer la compra de la vecina o dar clases gratis.

    Lo que digo es que el trabajo honrado habitual tiene un efecto social beneficioso generalmente mayor.
    Si de verdad te preocupas más por el bien ajeno que por el propio, el libre mercado y el trabajo habitual bien hecho es la mejor manera hacer el bien en la sociedad. Esto es contraintuitivo y no forma parte de la visión políticamente correcta que tú y muchos como tú mantenéis.

    Me parece muy bien que te tomes una pastillita de solidaridad y ayudes a los demás directamente para sentirte mejor tras tus problemas sentimentales, y coincido plenamente contigo en que hacer cosas directamente por los demás hace sentir bien. Ciertamente, también hace sentir bien el trabajo bien hecho, sea en el mercado o voluntario.

    Espero que no te sientas mal porque alguien discrepe de ti. Un saludo y felicidades por tu blog.

    pablo Reply:

    Hola Homo Minimus,

    Al igual que discrepo en algunas cosas, también creo que tienes razón en algo: que el trabajo honrado tiene más impacto que las obras de voluntariado. Sobre todo porque a lo largo de la vida nos tiramos más tiempo trabajando que haciendo voluntariado.

    Si nuestro trabajo es destructivo (a nivel social o ambiental) por mucho que lo intentemos compensar probablemente dejemos al mundo peor.

    Es una de las razones por las que fundé diseñoysostenibilidad.com: en la fase de diseño (trabajo) de la mayoría de los productos (y sistemas) el trabajo NO es honrado y por mucho que se aplique la RSC tradicional (similar a las pastillas de solidaridad de las empresas) el impacto sigue siendo negativo.

    Existe la mentalidad de que en asuntos de dinero el listón de la ética disminuye… y eso es la causa de fondo de la mayoría de los problemas sociales y ambientales.

    Claro está, después están los errores bienintencionados que son destructivos también…

    Un saludo!

    [Reply]

  3. pablo 07/10/2011 at 21:07 · Reply

    hombre, entiendo lo que dices de dar limosnas simbólicas para sentirnos mejor, pero creo que Vale se refiere a la terapia de voluntariado, que esta recomendado por psiquiatras de la talla de Franz Kafka.

    Se trata más bien a mi entender de participar en algo más grande que nosotros mismos y ver como podemos impactar el mundo para mejor. Eso da una sensación de sentirse realizado que no lo puede dar el simple hecho de “producir”.

    Por otro lado, no es cierto que para que algo merezca la pena deben haber gente dispuesta a pagar por ello. Yo pago por muchas cosas cuyo valor es cuestionable, y obtengo otros muchos más gratis por los que no pagaría pero que me aportan mucho más valor.

    Saludos!

    [Reply]

    Homo Minimus Reply:

    Cuando digo que producir algo que la gente está dispuesta a pagar es valioso (al menos para la gente que paga), no digo que producir bienes vendibles sea una condición necesaria para hacer algo valioso. Lo que digo es que es una condición suficiente.

    En cambio, hacer actos altruistas, bienintencionados, no es ni condición necesaria ni suficiente para hacer algo valioso por los demás. De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

    Sin embargo, tal y como había dicho, ese sentirme bien haciendo cosas con las que me siento bien es valioso mí, que hago el “favor”, aunque favorezca poco, nada, sea contraproducente o cree dependencia en el receptor del favor y le ponga en una peor posición.

    [Reply]

    valedeoro Reply:

    Aquí me voy a repetir: “Existen muchísimas formas de colaborar en alguna causa solidaria y seguramente hay algo que puedas aportar.” Colaborar y aportar significa que estás participando en un cambio real. Por supuesto que podría cobrar a la ONG de mi barrio por la página web que he hecho para ellos, aunque en este caso no habría página web, porque no se lo pueden permitir. ¿Pero significa esto que no se lo merecen? ¿O significa que yo debería sentirme mal por sentirme bien por haber ayudado en algo que no es su prioridad número uno?
    Todos podemos aportar nuestro grano de arena. Y voy más alla: creo que es importante aportar algo que en cambio te da energía para seguir adelante. Hacer cada día tres actos buenos, solo porque una lista lo exige no tendrá nunca el mismo efecto.

    [Reply]

    Homo Minimus Reply:

    Son tres actos “amables” a la semana, no al día, no me sobreestimes.
    En todo caso, me hacen sentir bien y por eso los hago.

    Esos tres actos amables son el equivalente a tus “pastillas de solidaridad”. La diferencia es que yo no los publico, los realizo al azar, y, sobre todo, no me creo mejor persona por hacerlos, puesto que los hago simplemente por mí, para sentirme mejor. Tampoco pienso que tengan gran valor social, a diferencia de ti, que crees que esos granitos de arena son tan importantes para el mundo.

    Hacer cosas por uno mismo no es necesariamente bueno ni malo; la ventaja del mercado es que si alguien paga dinero por lo que produces estás completamente seguro de que es bueno para otras personas, para quienes te pagan por lo que haces. Y estás haciendo algo bueno sin necesidad siquiera de proponerte ser bueno.

    También me voy a repetir, con tu permiso: “participar en el cambio real” está más en el trabajo diario en el que vendes lo que sabes hacer bien que en unas cuantas horas sueltas en las que haces cosas por otros gratis.

    De todas maneras, tú pareces combinar bien tu blog solidario minimalista con el negocio: en el mismo blog anuncias tus servicios y vendes (no regalas) tu libro.

    Es un modelo de negocio estupendo, nada que objetar. La “solidaridad” y la “sostenibilidad” son reclamos publicitarios tan válidos como cualquier otro.

    pablo Reply:

    Tengo que discrepar en que cobrar por algo es condición suficiente para que sea valioso.

    ¿Cuántas veces te has arrepentido de una compra, o de contratarle a alguien por un servicio? Pero ya has pagado y a algunos les va bien cobrando por productos y servicios con valor negativo.

    Al igual que hay actos benéficos que son contraproducentes, hay también muchas cosas por los que pagamos que lo son. El valor depende de la calidad de trabajo -ya sea gratis o cobrado-.

    [Reply]

  4. fatima 13/10/2011 at 20:09 · Reply

    un millón de gracias Valentina. Por compartir este post…no sabes como lo necesitaba…nos vemos en equo

    [Reply]

  5. Feng Shui en la Oficina 27/12/2011 at 15:28 · Reply

    Gracias por compartirnos un poco de tus pastas, personalmente han mejorado mi día para empezar un buen día en mi trabajo y mil sonrisas para i familia. Un saludo.

    [Reply]

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