Días y días: la montaña rusa de los sentimientos
Written by valedeoro // 10/06/2011 // minimalismo // 15 Comments
Hay días en que siento envidia de las personas que no tienen ninguna meta. Las personas que se contentan con su trabajo, vuelven a casa, juegan con los niños, miran la tele y se van a dormir. La gente que no espera nada más del mundo que al final del año caiga alguna bonificación, se puedan ir de vacaciones tres semanas al año y comprar un coche nuevo. Hay días en que me gustaría tener una mente menos inquisidora, menos preguntona, menos analítica. La vida sería tan fácil si solo pudiera aceptar que las cosas son como son, que no hace falta concentrarse en nada más que el propio bienestar, que seguramente se puede encontrar en alguna tienda durante el fin de semana.
Mi vida sería mucho más tranquila.
Tendría más tiempo libre.
Estaría más tranquila por el despilfarro de recursos a mi alrededor.
Gastaría menos dinero al no preocuparme tanto por la calidad.
Y sobre todo, podría analizar con la vecina los últimos episodios de [insertar serie de moda aquí].
En estos momentos recuerdo que en realidad soy afortunada, porque conozco las dos caras de la moneda. He vivido la vida estable, previsible, sin grandes retos. Así que también conozco el sentimiento difuso de malestar por saber exactamente como transcurrirán los próximos 20 años de mi vida, por no tener ninguna meta que quiera alcanzar, sino por la rutina bien establecida.
Las rutinas nos ayudan a organizar el día a día, pero a lo mejor quieras tener una vida un poco más dedicada, con un poco más de sentido con algo más de proyección a largo plazo que incluya algo de lo que puedas sentir orgulloso. A lo mejor no siempre eres tan feliz como muestras por fuera, pero no sabes cómo salir de la monotonía diaria. Cada cambio implica explicaciones ajustes, más cambios, bastante trabajo mental. Y los cambios nos asustan.
Pero quizás la solución no es hacer un cambio radical en tu vida, sino de empezar con algo más tangible, menos exótico, y que requiera menos explicaciones frente a tu entorno:
- No reduzcas tus pertenencias a 100 cosas, pero plantéate limpiar a fondo tu armario. Puedes participar del proyecto 333 o simplemente deshacerte de toda esta ropa no llevas hace años.
- No hagas una limpieza general de tus cosas, pero empieza a regalar / tirar una cosa cada día.
- No dejes de hacer compras, pero pon un pequeño adhesivo encima de tu tarjeta de crédito, recordándote que “cada compra es un voto” para gastar más conscientemente.
- No pares de quejarte de los bancos, pero cambiate a una banca ética para que tu dinero financie proyectos sociales y sostenibles.
- No te hagas vegetarian@, pero participa del lunes sin carne, o participa en un curso de cocina para aprender recetas sabrosas con menos carne.
Y por supuesto hay otros días: hay los días en los que estoy segura de que conquistaré el mundo mundial, que no hay reto que no pueda cumplir, que no hay persona que no se pueda concienciar. La verdad, como siempre, estará en el medio. Con el suficiente realismo de que no puedo cambiarlo todo, pero suficiente ilusión como para intentar hacerlo una y otra vez más.
Gracias a vosotros, los días de desespero son cada vez menos frecuentes.
—
Imagen: Angel Catellano González / flickr

















15 Comments on "Días y días: la montaña rusa de los sentimientos"
Qué identificada me siento. Unos días pienso que esta sociedad no tiene remedio, y otros días veo a toda la humanidad evolucionando de una forma extraordinaria…
Por cierto, que pagar con tarjeta sólo beneficia a los bancos. Mejor hacerlo siempre en efectivo. Así de paso te das cuenta más evidente de lo que te estás gastando.
¡Gracias por hablar de estas cosas!
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valedeoro Reply:
June 11th, 2011 at 17:31
Gracias por tu comentario. En cuanto a las tarjetas del banco, depende del banco. Las bancas éticas suelen tener buenas opciones, y para las compras regulares me gusta utilizar la tarjeta para tener todos los gastos ya en forma digital. Así solo tengo que copiarlo y no guardar todos los recibos.
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Seré breve, copiando a Honoré de Balzac:
“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”
Lo estás haciendo muy bien, lo estás cambiando todo contínuamente, porque en realidad el cambio no depende directamente de ti. El cambio es un contínuo. Puedes subirte al tren, como haces tú, o quedarte mirando, como hacen la mayoría. Yo me he subido al tren contigo. Así que gracias a ti por tus artículos, conejos y sobre todo, entrega.
Un abrazo!
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valedeoro Reply:
June 11th, 2011 at 17:32
Gracias por haberte subido al tren, o mejor, al patinete.
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Sabemos que vamos todos juntos en el mismo tren (la vida), pero a veces no somos conscientes de en qué lugar del tren vamos (a la cola, en medio o en la cabeza).
Es duro ser la cabeza de la locomotora, el motor que impulsa a los demás (como dicen en las películas, “es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo”), pero cuando somos conscientes de la importancia de serlo, lo somos.
Te pondré un pequeño ejemplo: cuando nació mi primer hijo, lo de la lactancia natural se veía como algo anticuado (hace diez años), y en el Hospital no te ayudaban para nada: ahora, las cosas son totalmente al contrario, y lo son porque un grupo de “locas” decidimos que el parto era nuestro y la lactancia lo mejor para nosotras y nuestros hijos.
Como suelo decir, “hoy nos cortarán la cabeza, mañana nos levantarán monumentos”.
No pierdas el impulso, Vale; no estamos solos, sabemos lo que queremos y algún día, no muy lejano, nos llamarán pioneros.
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valedeoro Reply:
June 11th, 2011 at 17:34
Me gusta la frase del “hoy nos cortarán la cabeza” (menos mal que hoy en día se entiende más bien figurativo). Tienes mucha razón, todo está en flujo. Así que vamos dando ejemplo. Recuerdo una postal en la nevera en la casa de mis padres: “Aunque muchos peces naden en la dirección equivocada, la dirección no se volverá menos equivocada.” (perdona la pésima traducción)
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Hola Vale
Me ha gustado mucho tu post, hace tiempo vengo aplicando lo del cambio progresivo y de verdad resulta, a excepción del vegetarianismo que lo asumí de una.
Saludos
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valedeoro Reply:
June 11th, 2011 at 17:35
Enhorabuena Samuel!
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Yo estoy en ese camino. No me imagino teniendo sólo cien cosas pero sé que puedo tener cien menos. No hoy vegetariana, pero no como cerdo.
Y poco a poco descubro que otro mundo es posible!!
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valedeoro Reply:
June 11th, 2011 at 17:36
Creo que este modo es el más sostenible: descubriendo las alternativas poco a poco para poder incorporarles en los propios hábitos. De esta forma se quedarán y ya no será una moda pasajera.
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Yo estaba concienciada pero desilusionada. Desde que te leo comprendo que las cosas hay que hacerlas paso a paso. Estoy segura de que con cada uno de tus post tocas una fibra en el interior de alguien (una persona como mínimo, pero más seguro) que se plantea el hacer las cosas de otra manera.
Los valores son imprescindibles para una vida satisfactoria (porque hay que estar satisfecho respecto a algo ¿no? y eso lo establece nuestra escala de valores). Ser fieles a ellos, a pesar del trabajo que cuesta, es un camino bien elegido.
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valedeoro Reply:
June 11th, 2011 at 17:38
Gracias Raquel por este comentario! Me lo guardaré para los días cuando estoy sin inspiración, ya que me recordará que escribo para mi… y muchos otros. Gracias!
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¿O sea qué tú también fuiste una vez “normal”? Me hace gracia ahora cuando repasaba mis viejos escritos para subirlos en sadneyel.com que me encuentro como daba por sentado que procrastinar era parte de la naturaleza humana y que no se podía cambiar.
Y sin embargo, resulta que sí que se puede. Lo que pasa es que hay que salirse de las formas de vida que nos lleva a “dejar la vida pasar”
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valedeoro Reply:
June 11th, 2011 at 17:39
Normal en aquellas
O quizás solo me rodeaba de gente normal, quién sabe. Algún día será hora de repasar aquí también los viejos escritos. Ya hay más de 200 posts, quién sabe me animo un día a seguir tu ejemplo.
Quién sabe, que más descubriré.
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uy! la palabra “normal” es difícil de definir aplicada a las personas. Rajoy es un firme defensor de esa “normalidad” ¡que miedo no?
Creo firmemente que no hay cambio más válido que el que se hace poco a poco y con conciencia, poniendo los 5 sentidos en ello. Como tu vas haciendo, con tu red, tu trabajo, tus proyectos…
Actuando en lo local, lo cercano, lo personal, puedes lograr cambios duraderos… ¡¡pero todo esto ya lo sabes!!
FELIZ SEMANA
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