El reto del relax

Written by  //  30/08/2010  //  productividad  //  2 Comments

Dos leones relajándoseMe considero una persona bastante productiva. Me levanto por costumbre temprano. Siempre tengo un millón de proyectos que de alguna forma también siempre termine, aunque haya algo de estrés auto-impuesto justo antes de la entrega. Pero lo importante es hacerlo, y no perderse en las exigencias del perfeccionismo.

Mientras en cuestiones productivas consigo manejarme bastante bien, mi reto es otro: no hacer nada es casi imposible. Es más fácil estar ocupada, al final tengo muchas cosas pendientes siempre. Y el autoengaño del “después de esta tarea sí que voy a descansar” funciona igual de bien que “solo termino este partido en la consola y después me pongo a escribir”. Ambos autoengaños son igual de poderosos, aunque socialmente el primero no sea ni considerado un autoengaño.

Es muy interesante, pero gente que critique porque alguien no sea productivo lo suficiente los hay de sobra. Pero raramente alguien me llama la atención porque cree que estoy haciendo demasiadas cosas y que necesito hacer nada de vez en cuando. Uno de estas personas es mi hermano.

Vino aterrizar en mi casa este miércoles, junto con su comprometida. Venían a pasar 5 días en Barcelona para relajarse, para unos últimos días de descanso antes de empezar el nuevo año de profesora de primaria para ella, y para un buen merecido viaje después de las pruebas del curso de ingeniería. Cómo lo turístico ya lo habían hecho junto con mis padres el año pasado, esta vez querían dedicarse a tan solo tres cosas: dormir, comer bien e ir a la playa. Y en el medio yo, sin conexión a internet.

El primer día todavía pasé dos horas en el café internet, ya que tenía que preparar las últimas cosas para el lanzamiento del libro Minimalismo Anticrisis (utiliza el código LANZAMIENTO y aprovéchate de un descuento). Pero a partir del viernes quería dedicarme exclusivamente a mi hermano y su novia. De repente mi lista de tareas pendientes rezaba dormir, comer bien e ir a la playa.

Primer reto: ignorar el despertador y quedarse haciendo nada en la cama hasta las 9:00. El viernes no lo conseguí, pero el sábado sí. Quizás también porque en la sala había visitas y en el cuarto el marido durmiendo. Y no quería despertar ninguno de los dos sacando el ordenador para trabajar en alguna cosa.

Segundo reto: ir a la playa y después descansar en casa sin nada fijo por hacer. Esto ya fue más difícil. Debo decir que este fin de semana he ido más a la playa que el total del tiempo restante que ya vivo en Barcelona (que ya son 2,5 años). Ayuda que estamos a tan solo 500m del mar y que mis visitas estaban locos por volver al agua una y otra vez. Nada más refrescante en un día de calor agobiante. Y por tanto jugar con las olas, al final acabé tan cansada que hasta conseguí relajarme por la tarde.

Tercer reto: concentrarse en que fluya la conversación en vez que de buscar algo más para hacer. Para esto dejé preparada mi lista de tareas con todo anotado para el lunes. De esta forma no me sentía (casi) obligada de terminar alguna cosa ahora. Al final, el lunes vendrá y habrá forma de hacerlo todo entonces. Y como todavía era la última semana de Agosto, muchas cosas tampoco las pudo resolver antes de hoy, horario comercial. De vez en cuando hay que aprovecharse del ritmo oficial de la vida.

Y para que mentir… el cuarto reto de comer bien no era ningún reto, sino un placer inmenso, sobre todo en tan buen compañía. Pero aprendí que para el resto de lo que es relajarse y no hacer nada a propósito necesito visitas que no quieren otra cosa que descansar. Porque sola todavía no consigo concentrarme lo suficiente en “ser improductiva”. Pero viendo como mis pilas están recargados a tope para empezar esta nueva semana, creo que es importante que sí lo incorporo como algo pendiente todos los meses. Aunque sea un fin de semana.

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Foto: Picture Taker 2/flickr

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2 Comments on "El reto del relax"

  1. Chocobuda 30/08/2010 at 12:25 · Reply

    El descanso es tan importante como el trabajo mismo y siempre hay que encontrarse el tiempo para relajarse y no hacer nada.

    Como freelance, sé lo difícil que resulta tratar de descansar. La mente siempre quiere ir a donde hay más actividad.

    Por eso trato de calmar el ritmo y forzarme a pasar algún tiempo del día lejos de la computadora para darme 20 minutos de meditación.

    Y me refiero a meditación budista, con toda la parafernalia. Te la recomiendo mucho porque te entrenas para hacer una pausa y haces que la mente se enfoque en sí misma.

    Qué bueno que pudiste descansar.

    Saludos!

    [Reply]

  2. Hluot Firthunands 31/08/2010 at 03:19 · Reply

    Por lo que entiendo, no será factible implementar lo que yo hago pero de todas maneras lo describo:

    Yo tengo lugares prohividos. En la casa esta prohivido navegar en internet. En la oficina está prohivido leer novelas. Lo plantee así porque ambas cosas las realizo en la laptop y la laptop entra a la casa y a la oficina por igual.

    De la misma forma son varias actividades más, no debo ordenar la agenda en la casa y no debo seleccionar que musica escuchar en el trabajo.

    Designé actividades para los lugares donde estoy a fin de que el solo entrar en una habitación ayude a programar a la mente para hacer algo.

    [Reply]

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