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¿A qué estás esperando?

Después de las vacaciones me ocuparé de este caos. Cuando baje el sol ya me pondré a trabajar un poco. El próximo lunes finalmente empezaré con el proyecto de la universidad. Con solo terminar este libro y estaré preparada para presentarme en el concurso. Mañana sí que me levantaré temprano para ir a correr.

Y mientras me quedo esperando el momento perfecto para empezar.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

No hay nada de malo en la procrastinación. De hecho, es importante darse un poco de tiempo para flotar, para soñar y para inventar nuevos proyectos sin ponerse todavía manos a la obra . Es cuando te sientes incómoda contigo misma por no empezar es que hace falta actuar. Quizás tienes miedo a fallar. Tal vez tienes miedo de que te salga mejor de lo que esperabas. O puede que simplemente te sientas agobiada por el tamaño del proyecto que estás a punto de empezar. No importa cuál sea el motivo de tu espera angustiada; hay algunas pautas que te pueden facilitar la tarea de arrancar.

¿Qué es exactamente lo que tienes que hacer?

Al definir las tareas que tienes por delante, ya has hecho lo más difícil. “Construir una aeronave” suena muy complicado. Pero al dividirlo en varios pasos, la idea se vuelve menos compleja:

  • Comprar 200 cajitas de fuegos artificiales.
  • Pedirle a mi hermano el contacto de la NASA.
  • Comprar un disfraz de astronauta.
  • Limpiar el jardín para poder construir la pista de lanzamiento.

Contra más conozcas el tema, más fácil te será anotar los pasos necesarios para acercarte a la meta final. Y si no sabes cuál será el próximo paso, entonces acabas de encontrar una buena oportunidad para colaborar con colegas o amigos que tengan los conocimientos o contactos que a ti te faltan.

¿Qué necesitas para avanzar?

Si tienes que buscar información en internet, cierra el facebook y tu email. Si quieres escribir, apaga la conexión a internet. Si necesitas hacer llamadas, siéntate tan solo con tu libreta de anotaciones. Lo importante es que tengas todo lo que necesitas, sin que lo superfluo te despiste. Puede que tengas que cambiar completamente de entorno para conseguirlo (por algo me gustan los cafés sin acceso a internet), o quizás es suficiente con cambiar algunas cosas de tu entorno más próximo. Facilítate el trabajo, y te será más fácil.

¿Cómo sabes que estás avanzando?

Poder evaluar tus avances es casi tan importante como empezar el trayecto. Solo si sabes que no estás caminando en círculos, tienes la tranquilidad de que cada paso te está acercando a tu meta final. Antes de empezar, define los objetivos parciales para que tu misma puedas reconocer el éxito. Si organizas por primera vez una conferencia: celebra el momento en que el primer conferenciante te ha confirmado la asistencia. Si entrenas para una maratón: celebra cuando superes los 10km, 15km, 20km sin pausas. Y si aprendes a jugar al póquer, celebra cuando ganes por primera vez al más experimentado de la mesa.

¿Qué mismo estabas esperando?

Sí, agosto es el mes de espera y de relax. Y a la vez es la oportunidad perfecta para empezar algo nuevo, aunque sea preparándolo sin presión y desde la tranquilidad de que nadie te observa. Así que, manos a la obra. Hoy es tu día!


Imágen: fenanov / flickr

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Trackbacks/Pingbacks

  1. ¿Cuanta planificación necesitas antes de pasar a la acción? | José Sánchez-Mota Prieto. Coach. - 06/11/2013

    […] lo son en otros, ir ajustando flexiblemente y mantener el nivel de auditoría y control necesarios. Lo importante es que tengas todo lo que necesitas, sin que lo superfluo te despiste. En mi experiencia, en la gran mayoría de los proyectos cotidianos, es mucho más fácil partir de […]

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