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¿Cuál es tu excusa?

¿Cuáles son tus excusas?

Quedan tres días del año, y el 31 de diciembre en realidad solo computa como medio día, porque seguramente tendrás que preparar algo para celebrar el nuevo año. ¿Cómo van tus planes de cerrar el año, de terminar todo aquello que se había quedado pendiente, de planificar el nuevo año a tiempo y empezar con una visión clara de lo que quieres conseguir? ¿Cuál es tu excusa para esta lista de tareas desbordada? ¿Como justificas tu deseo de añadir un mes adicional (lo podríamos llamar… ¿triciembre?) para “ponerte al día” y dejar atrás esta sensación de estrés perpetuo?

¿Y cómo influirá esta excusa en tu planificación del nuevo año?

Necesidades ajenas: la dificultad de decir “no”

Alguien tendría que recoger las camisas de la tintorería. En la escuela piden ayuda para organizar el mercadillo de año nuevo. Y ya que “no tienes nada hoy”, ¿podrías pasar por correos para los envíos de navidad?

Lo que iba ser un día de concentración dedicado a sacar adelante tu proyecto / negocio / plan para el nuevo año se acaba de convertir en una jornada completa de recados y actividades para hacerle la vida más fácil a otras personas. Tu pareja, tus hijos, la vecina y los demás integrantes de la Asociación de Madres y Padres no tienen ningún inconveniente de recorrer a tu ayuda perpetua, porque ya están acostumbrados de que, en la duda, tu ya te ocuparás. Es verdad, últimamente tienes cara de cansada y de estresada, pero mientras no impones ningún límite, las peticiones no cesarán.

Para el nuevo año tu reto será aprender a cuidar de tu tiempo. Tu día también es finito, al igual que el de los demás. Si no puedes o no quieres involucrarte en más actividades, practica a decir que no – al momento o posponiendo la decisión (te diré algo mañana) para poder evaluar si realmente eres capaz de aceptar más responsabilidades en tu día a día. Recuerda, tu tiempo es un recurso que no puedes recuperar jamás.

Imprevistos del día a día: el problema de las previsiones

Si todo va bien, hoy podrás terminar por lo menos cinco TMI (tareas más importantes) – a pesar de la teoría de proponerte como máximo tres actividades importantes. Si consigues levantarte a las 6:00 ya podrás avanzar algunas cosas y si en el médico te atienden de inmediato, no habrá problema en volver a tiempo para las demás tareas. Cada actividad tiene su tiempo exacto en tu agenda para aprovechar cada minuto y no desperdiciar el tiempo con cosas que no tienen importancia.

El problema surge cuando no escuchas el despertador. El médico tiene que atender una urgencia y te quedas esperando dos horas adicionales para una simple revisión (cosa que ya te había pasado la última vez que tenías cita). Tu planificación se acaba de convertir en una carrera imposible de ganar.

Curiosamente cada día pasa algún imprevisto. Es tan imprevisible que en realidad es más una incógnita que un imprevisto. Algo pasará hoy, aunque no sepas todavía que será. Tu tarea para el nuevo año es aprender a incluir huecos en tu agenda: en lo posible pasa a definir objetivos más que tiempos exactos y si tienes citas asegúrate de incluir suficiente hueco en una y otra actividad – previendo aquellos imprevistos.

Interrupciones autóctonas: la tentación de “hacer otra cosa”

Con lo fácil que sería dejar el móvil en modo avión y cerrar el navegador mientras escribes tu informe del mes. Sin embargo, esta tarea no te inspira demasiado, así que tienes el Facebook y el Twitter abierto “para no perderte nada importante”. Entre videos de gatos, saludos de navidad y discusiones entretenidas en tu grupo favorito de recetas… tu informe sigue pendiente. Además aún no has regado las plantas, y seguro que algún email importante habrá llegado en las últimas horas, bueno, minutos. Una tarea que iba a tomar una hora como mucho de repente se ha comido toda la mañana. Viendo que tu tarde será un infierno, lo mejor es irte a comer primero para reponer fuerzas.

Sería más fácil culpar a los demás, pero estas interrupciones auto-impuestas son tuyas y solo tuyas. La gran ventaja es que está en tus manos de apartarlos de tu vida, aunque sea a ratos. No hace falta depender de tu fuerza de voluntad: puedes cambiar tu entorno, aprovechar la tecnología o pedir a tu pareja que te ayuden a concentrarte en lo que toca ahora. Si consigues definir el problema y nombrar las fuentes de interrupción, verás que encontrarás una solución. Si lo quieres.

Falta de energía: entre cuidado personal y procrastinación

Mi excusa favorita: estoy embarazada y por lo tanto no tengo energía. Hay muchos momentos en el día en lo que es cierto. Y también hay muchos momentos en los que la realidad es un poco más complicada. Como actualmente me acuesto bastante temprano, a las 6h ya estoy despierta. Pero la cama es tan acogedora y fuera de mi cama hace tanto frío que prefiero darme otra vuelta (y otra y otra) en vez de aprovechar este momento en el que estoy más concentrado y fresco. Si tenía planificado de utilizar estas primeras horas del día para algo, ya estoy atrasada antes de siquiera salir de la cama.

O quizás has decidido de que quieres meditar / hacer deporte / escribir un diario a primera hora de la mañana (o a la hora de comer). Cualquier retraso en tu rutina matutina ahora se convierte en un drama. En tu cabeza se desencadena una discusión acerca de tus prioridades: ¿deberías meditar aunque ya llegas tarde o es mejor dejarlo para más tarde? ¿Y funciona igual de bien si lo haces más tarde? ¿Quizás deberías averiguar esto? Te has ido por las ramas nada más despertarte por el simple hecho de que querías cuidar de ti misma para rendir mejor.

Para este nuevo año tu reto será en definir tus prioridades – y darles un horario: tu cuerpo (y tu mente) son las herramientas básicas para tu día a día. Es lógico que los cuides para que puedan funcionar por mucho tiempo más. Sin embargo, tendrás que incluir este cuidado personal de forma consciente en tu rutina del día a día. Es difícil salir a caminar “hoy”, mientras salir 20 minutos a la hora de comer es un plan mucho más realista. Y de prometo que la energía volverá al cuidar de ti misma 🙂

¿Cuál es tu excusa? ¿Y cómo la tratarás en el nuevo año que está por venir?

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