Generosidad productiva
Written by valedeoro // 27/05/2010 // minimalismo, solidaridad // 1 Comment
Entre tanta productividad, consumismo, y corre corre en el día a día, es fácil concentrarse solamente en lo importante para uno mismo, olvidándose del impacto que puede tener sobre las otras personas. La generosidad es una de las primeras cosas que se van al traste cuando las cosas ya no van tan bien como antes (por ejemplo por causa de una crisis económica). a la vez que los españoles han aumentados su tasa de ahorros, las donaciones a ONG están en la baja.
Mientras a nivel social el efecto se percibe más en el tercer mundo, a nivel personal también se nota un endurecimiento de la competencia. Los casos de mobbing se están disparando a la vez que los antidepresivos se hacen más populares. Parece que lo que se ha perdido es una visión positiva del futuro y la convicción de que las personas en el fondo son buenas. Y así nos aferramos a aumentar nuestra productividad, impresionar al jefe por ser mejor que otro colega, corriendo atrás de todas las cosas que podríamos quizás hacer.
Pero productividad no significa necesariamente hacer más. Significa hacer lo que tienes que hacer de una manera que todavía te sobre tiempo para hacer las cosas que te importan. Los sistemas de productividad tienen como base la idea de liberar tiempo para lo que más nos interesa. Por lo tanto, simplemente rellenar el tiempo ganado con más tareas no te traerá la satisfacción necesaria para mantener un sistema de productividad por mucho tiempo. Pero si lo utilizas para poder dedicar más energías a lo que realmente te gusta, entonces estás en el camino correcto.
Y para llegar a ello, hace falta un poco de generosidad. Si, la “inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés” (RAE). No solo ayudar a la gente que puede ser útil más tarde, sino compartir pasiones y reducir el estrés para otros, por el simple hecho de hacerlo. Aunque el objeto de tu generosidad no te será útil en el futuro, existen muchas ventajas de la generosidad a nivel piscológico y social. Y también financiero. Pero la razón no es porque te has puesto a pensar donde tu generosidad te resultará más ventajoso (porque entonces ya no es generosidad) sino porque te abre la mente a nuevas ideas. Nuevas ideas que pronto pueden acabar en tu lista de quizás/algún día, o abiertamente influir en un nuevo proyecto.
Date el capricho de ser generoso, contigo, y con quien te rodea.
- Si te gusta regularmente reducir tus posesiones (a la minimalismo), entonces regala las cosas que ya no necesitas a tus amigos, a tu vecino, o incluso déjalas encima del contenedor de basura con un gran papel “Liquadora seminova. FUNCIONA!” para que alguien se lo pueda llevar.
- Sonríe cada día a por lo menos 3 personas que no son tus colegas de trabajo o amigo (aunque a ellos también puedes sonreír): la señora de la limpieza, la portera en el edificio, el señor que vende los sellos en el correo.
- Ayuda a la madre con su cochecito de bebé a subir las escaleras del metro. Aunque llegues 5 min tarde al trabajo. Te sentirás mucho mejor.
- Si tienes alguna habilidad que puede servir a otra persona, ofrecelo. Por ejemplo, mi masajista ahora tiene un website. Me ha costado una hora, y así la próxima vez que quiero recomendarla, ya puedo enviar el link. Así que si vives en Barcelona, dile que te manda Valentina.
- Dona tus libros en un intercambio de libros. O a una biblioteca. Si, aunque te hayas comprado la serie de Stieg Larsson en tapa dura… deja que otros también disfruten de la histora. Y sí en unos años quieres volver, seguro que lo podrás recuperar.
Ser generoso no significa que tienes que invertir mucho dinero. Solo algo de tiempo y buena voluntad. Y para conseguir este tiempo… tenemos los sistemas de productividad, cierto?
PS: Gracias a Eva de TuPorAqui por las correciones















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