La importancia de tener una meta

Written by  //  16/08/2010  //  productividad  //  3 Comments

caminoEl otro día estuve hablando con una amiga que acaba de empezar en un nuevo trabajo. Se cambió a un puesto más alto, mejor pagado, con más prestigio, solo que ahora trabaja más de 12 horas al día. Según ella, ni tanto porque es necesario, sino para mostrar que está al 110% implicado con la empresa, que se toma sus responsabilidades muy en serio, y para ser un ejemplo para su equipo. Lamentablemente eso le da muy poco tiempo para otras cosas, aunque sea disfrutar de su pisicina, salir con los amigos, o pasar un rato en la playa con su pareja.

Hay dos cuestiones que valen la pena resaltar en esta situación:

1) Trabajar más no significa trabajar mejor

Aunque trabajar mucho sí que es un índice de conseguir bastante durante el día, hay que enfocarse en los resultados más que en el puro tiempo dentro de la empresa. Las horas que pasas en tu silla no harán avanzar tu departamento, mientras acciones estratégicas y bien ejecutadas sí hacen una diferencia. Por lo tanto es importante definir bien cuales son los resultados que quieres conseguir. Para un resumen de los efectos positivos de trabajar por objetivos, puedes leer mis entradas sobre este tema.

Primero, define lo que quieres conseguir, después ponte a trabajar. Pero no pierdes tiempo pareciendo ocupado para mostrar tu implicación. Los resultados hablarán más alto. (Además. es muy probable que después de cierto horario ya no tienes energía para dar lo mejor de ti).

2) No pierdas de vista tu meta principal

Tu meta principal puede ser tu meta personal o también la meta de tu empresa (o tu departamento). Si trabajas de autónomo o tu empresa tiene valores muy cercanos a los tuyos, entonces estas metas pueden convergir en algunos puntos, pero tu trabajo no deberá dominar completamente tu existencia. Es más sano tener variedad en la vida.

También es cierto que es más fácil concentrarse en el va-y-ven diario del trabajo, en la rutina de todos los días que concentrarse en lo que es que realmente quieres. Pero una meta dará sentido a las cosas que haces más allá de hacer pasar el tiempo. Además te dará el rumbo que quizás te falte, y, sobre todo, te empujará en la dirección que has elegido para llegar a donde quieres.

Cuáles son entonces los ingredientes para una meta.

Debe ser lo más concreto posible. Eso quiere decir que necesitas poder visualizar tu meta. “Quiero ser rica”, no es suficiente. Intenta definir qué exactamente significa ser rica para ti. Quieres poder comprar un piso de 5 habitaciones a vista? Quieres poder mantener un yate? Quieres poder mandar un cierto valor mensual a tus padres? Define lo que quieres conseguir para que puedas estructurar tu camino hacía la meta.

Debe incluir algo de locura (concreta). Si tu meta es demasiada sobria, o demasiado alcanzable, entonces no te motivará por mucho tiempo. Sueña grande para que tengas la energía de alcanzar aunque sea la mitad y todavía estar satisfecho con lo que has logrado. Y quién sabe, a lo mejor te sorprendes a ti mismo y llegas.

Debe incluir algo que te hace feliz a ti. Quizás esta es la parte más importante, y no necesariamente lo más fácil. Vivimos rodeados de expectativas de familia, amigos, conocidos y también la sociedad. Entonces cuando estás buscando tu meta piensa en lo que significa para ti. Te hará feliz? Por qué te hará feliz? Puedes querer comprar una casa grande para impresionar al vecino. Pero si tu razón es que quieres tener espacio para invitar más amigos a quedarte los fines de semana, entonces ya es otro cuento.

Incluye tu meta en tu día a día

Aunque sea un poquito. Aunque sea 30 min por las mañanas. Si despacito te acercas a tu meta, entonces la harás realidad poquito a poquito. Aquí dicen que se hace camino al andar, y que la constancia hace el maestro. Pero primero tienes que saber a donde quieres llegar y de qué quieres ser maestro.

Y no te olvides de disfrutar del camino!

¿Cuál es tu meta?


Foto: ?§m? / flickr

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3 Comments on "La importancia de tener una meta"

  1. Luis Jose 16/08/2010 at 10:22 · Reply

    Totalmente de acuerdo. Calentar la silla no significa trabajar.
    Una persona concentrada en resolver las tareas que le llevan a sus metas puede en 3 horas hacer el trabajo que otros hacen en una semana. Y luego le queda tiempo para dedicarse a la familia o a sus aficiones.
    Para mi son especialmente productivas las dos primeras horas de la manjana. No miro el correo ni la web durante hasta pasadas esas dos horas (si hay algo muy urgente me llamarian por telefono) y me concentro en las tareas mas importantes que tengo para el dia.
    Saludos

    PD: perdon por no poner tildes, estoy usando un teclado ruso.

    [Reply]

  2. Hluot Firthunands 16/08/2010 at 18:05 · Reply

    Pues yo estoy en la oficina 10 horas diarias, pero despues de eso me olvido de internet, de gadgets, de todo lo que tenga que ver con trabajo o vida virtual, sea de trabajo o privado.

    Hay un dicho que me gusta mucho:

    No me digas cuan cansado estas, dime que obtuviste.

    [Reply]

  3. Homo Minimus 17/08/2010 at 14:00 · Reply

    El caso de tu amiga es un caso típico, al menos en España. Y me temo que todas las razones que puedas dar a favor de trabajar con mayor eficacia y calidad frente a trabajar más horas caen en saco roto.
    La razón fundamental es que la gente no pasa 12 horas en el trabajo porque así consiga mejores resultados, haga su trabajo más eficazmente o contribuya más a la empresa. Tu amiga reconoce que lo hace para “mostrar al 110%” su implicación.

    La productividad del trabajador medio español está en la cola de Europa, y no es sorprendente: en España, al menos, el pasar muchas horas de trabajo no es una cuestión de resultados sino una especie de signo de status: más horas = señal de más compromiso con la empresa. Esto lleva a que nadie acabe su jornada después de 7 horas y nadie quiera ser el primero en abandonar la oficina. Se establece así una especie de carrera armamentística de compromiso simbólico con la empresa alargando (innecesariamente y contraproductivamente) las jornadas. Son horas presenciales, no productivas, que sólo buscan mejorar el status individual en la empresa.
    Pero como en todas las carreras armamentísticas nadie gana, todos pierden, y al final los resultados son malos para todos: días de trabajo interminable con poco o ningún tiempo para la familia o las aficiones personales, frustración y una de las economías más débiles de Europa.

    [Reply]

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