No me digas que no puedes cambiar el mundo
Written by valedeoro // 14/07/2010 // sostenibilidad // 1 Comment
Mis colegas saben muy bien que soy una ecologista convencida, ya que me gusta recordarles que imprimen las hojas en duplo, que apaguen sus pantallas y que no dejen el aire condicionado conectado cuando ya todo el mundo se va a casa. Muchas veces, la respuesta es que no vale la pena esforzarse, porque una sola persona no hace ninguna diferencia.
Que ilusorio. Una persona puede hacer una gran diferencia, sobre todo si la idea se multiplica y otras personas se juntan. Un ejemplo muy banal. En 356LessThings encontré la idea de como usar menos papel al secar las manos en el lavabo, y sobre todo, como ayudar a que las papeleras de los baños públicos no se quedan entupidas de papel. Simplemente, después de secar la mano, haces una bolita de papel con la hoja que has cogido.
¿Las ventajas?
1) solo necesitas una toallita para secarte las manos, porque el acto de hacer bolita entre tus manos los secará por completo. Por lo tanto generas menos basura y desperdicias menos papel .
2) El cubo de basura no se llenará tan rápido, lo que ahorrará en el ritmo de vaciarlo y además es estéticamente más agradable.
Empezé a hacerlo hace dos días. Lo comenté con dos o tres colegas que me vieron hacerlo. Y resulta que dos días después de haber empezado la nueva manera de secar la mano ya se ha extendido, porque como el cubo de basura es abierto, los que vienen después, ven un montón de bolitas de papel y copian la idea. Poco a poco la gente va copiando una práctica que tiene sentido común y es práctico para quién lo hace. Y quién sabe… ahora se extenderá a más lugares todavía.
Así que nunca digas que no puedes cambiar las cosas. Pequeños gestos bien pensados con un poco de publicidad de boca-oreja pueden tener un impacto.
















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