inspiración, herramientas, ideas y reflexiones

Quiero – debo – puedo – ¿quiero?

La pregunta no es si "realmente quieres". La pregunta es si puedes solucionar los obstáculos que impidan que puedes.

Mantener la rutina matutina durante el invierno parece más difícil durante la mitad más calurosa, y sobre todo más brillante del año. Cuando el sol no se deja ver hasta las 8h o 9h de la mañana, la diferencia entre levantarse a las 3 de la mañana o a las 7:30 es casi imperceptible. Ahí fuera está oscuro y hace frío mientras dentro de la cama estás super a gusto.

Además muchas veces la recompensa por levantarte temprano es… trabajar. Quizás quieres avanzar en un proyecto personal. Tal vez aún te quedan pendiente algunas tareas de ayer (o anteayer). O a lo mejor es el único horario que te queda para meditar / hacer deporte / preparar algo de comida sana. En realidad no es que quieras levantarte temprano, sino lo deberías hacer. Son situaciones idóneas para que el cerebro saque su creatividad inigualable de generar excusas.

El caso extraño de las personas que están de buen humor por las mañanas

Las personas que ya se han levantado con una canción en los labios suelen tener una muy buena razón: están con ganas de empezar el día, porque saben que este día traerá algo mágico.

Esa magia puede ser externa: un viaje programado, un encuentro con una persona querida, un trabajo que te encanta, los preparativos para un día especial. También puede ser una motivación interna: un proyecto personal que apasiona, una idea creativa que necesita que la plasmes sobre papel antes de que la aurora se la lleve. Quieres levantarte, porque sabes que valdrá la pena. Sabes que lo que está ahí fuera es aún mejor que la calor de tu colchón.

A falta de “quiero”, te quedas con “debo”

Cuando tus actividades matutinas han perdido la magia, el “quiero” se esfuma con los últimos rayos de sol del día anterior. Por la mañana las buenas intenciones de trabajar más, de ponerte al día, de empezar una nueva vida se han convertido en una obligación más. El alarma se convierte en un instrumento de tortura, recordándote de todo lo que aún está pendiente – antes de siquiera haber empezado el día ya estás estresada.

Curiosamente el dialogo interior generado por el estrés no te motiva tampoco a levantarte. Te pasas la próxima media hora / hora / dos horas apretando el botón del “aplazar alarma”, convirtiendo la mañana en una serie de capítulos de autoflagelación que vuelve a repetirse cada 9 minutos.

Deberías levantarte más temprano. Si realmente lo quieres es otra cuestión, que por suerte no tiene nada a ver con la pregunta si puedes levantarte a esta hora. Mañana, cuando tu cerebro empieza a atacarte con sus argumentos semi-cocinados de por qué tendrías que levantarte vs. por qué es importante que aproveches cada minuto en la cama, pregúntate: Puedo levantarme?

De la motivación a la capacidad

De hecho, hay muchas razones por las que no puedes levantarte a la hora que te propusiste ayer por la noche.

  • Si te quedaste mirando series o leyendo libros hasta las 2h de la madrugada, no puedes levantarte a las 6h. Estarías demasiado cansada durante el día.
  • Si la temperatura de tu habitación oscila alrededor de los 10ºC y tu bata calientita está secándose en el patio de atrás, no puedes levantarte. A lo mejor cogerás un constipado.
  • Si hoy no tienes ningún compromiso antes de las 11h, no puedes levantarte. Es la única oportunidad que tienes para descansar de verdad.

Claro que deberías (y ayer por la noche quisiste) levantarte temprano. Mirando el panorama a las 6:30 de la mañana queda claro que no puedes cumplir tus expectativas. No es una cuestión de motivación, sino de capacidad.

Resolviendo los problemas reales

No ganas nada si te machacas a ti misma por no cumplir con tus expectativas. Si hasta ahora no lo has conseguido, seguir intentando lo mismo tampoco te dará mejores resultados. Es mucho más fructífero analizar los impedimentos reales y buscar soluciones tangibles que te permiten decir “soy capaz de levantarme a la hora que yo decida (y a veces decido que no quiero)”.

Las razones que tu cerebro te presenta cada mañana para quedarse en la cama son casi siempre problemas logísticas, y por lo tanto los puedes solucionar.

  • Si te vas a dormir demasiado tarde, ponte un alarma para apagar las luces antes de la media noche.
  • Si hace mucho frío en tu habitación, consigue una estufa que se auto-enciende una hora antes de que tengas que levantarte.
  • Si hoy tu jornada solo empieza a las 11h, queda con alguien para desayunar y así despejar la noche de compromisos sociales.

Las razones que te asaltan a las 6:30 de la mañana no son nada del otro mundo y tú eres perfectamente capaz de neutralizarlas. Y ahora sí que vuelve la gran pregunta:

¿Quieres? Porque poder, puedes.

Deja un comentario

Menos cosas, menos estrés y menos caos: ¡Subscríbete a las Inquietudes Minimalistas y descubre una nueva forma de vivir!

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close