Una ciudad sin coches
Written by valedeoro // 11/03/2010 // sostenibilidad // 1 Comment
Hace dos días Barcelona quedó paralizada a causa de una tormenta de nieve. A las tres de la tarde la ciudad estaba cubierta de un bonito polvo blanco. A las cinco, los buses y trenes dejaron de funcionar y las salidas de Barcelona se bloquearon. A las seis, cuando salí del trabajo, la parte alta de la ciudad ya estaba intransitable. 5-7cm de nieve en combinación con calles muy inclinadas resultaron en coches atrapados en toda la zona lo que efectivamente hizo el tránsito vía coche, moto y bus imposible. Lo único que sí funcionaba era el metro, que afortunadamente llega en casi todos los rincones de la ciudad.
¡Fue impresionante! ¡Un sueño!
Llegando en casa saqué el perro a pasear. En la puerta me encontré con mi vecina haciendo lo mismo. Dejamos los perros sueltos a divertirse en la nieve, sin preocuparnos por coches bajando la calle a toda velocidad. Familias enteras estaban en la calle haciendo muñecos de nieve, hablando con los vecinos, improvisando pequeñas guerras de nieve. Los niños jugando con (o a pesar de) la nieve. La señora que vive en frente y que me avisa cada vez que me ve para vigilar bien al perrito, (ya que el de su prima fue atropellado por un coche en esta misma call) por primera vez la vi relajada, observando lo que estaba pasando a su alrededor sin la ansía del día a día de tener que velar por los perritos.
Fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que limita el tráfico diario nuestra calidad de vida el tiempo en el que no estamos al volante. Mucha energía se pierde diariamente por la atención que hay que prestar a los coches que pasan a toda velocidad por nuestras pequeñas calles (porque son bajadas y de una sola dirección). Está claro que la nieve no les gustó a todos, especialmente a los que se quedaron atrapados en el lugar de trabajo sin poder regresar del trabajar. Pero, y si se organizara esto un poco mejor?
Mi sueño sería una ciudad sin coches, que solo permitese la circulación de buses, vehículos de servicios primarios (ambulancias, limpieza de la ciudad, entrega de mercancía), y bicicletas. Y Barcelona, desde luego, es una ciudad perfecta para ensayar este tipo de sociedad, ya que el transporte urbano está bastante desarrollado.
Las ventajas son muy obvias y casi todas con un efecto inmediato sobre la calidad de vida:
- más espacio para la cultura en la calle, para hablar, andar, jugar, divertirse y para re-encontrarse en el espacio público;
- una mejora inmediata de la calidad del aire en toda la ciudad;
- una mayor seguridad tanto para los que van a pie como para las bicicletas;
- menos desgaste de las calles, lo que resulta en menos financiación necesaria para mantenerlas;
- más espacio dentro de las casas ya que no se necesita reservar espacio para aparcar coches. En su lugar se podrían poner despensas, o hacer una sala para las fiestas…
Muchos requisitos para poder hacer realidad esta utopía ya existen y necesitan solo una pequeña mejoría. Otras hay que mejorar para asegurar que la mobilidad de las personas no quede reducida, sino que se pueda mover del coche a otros medios de transporte.
- Transporte público: el metro en Barcelona ya llega a casi todos los rincones de la ciudad, y está complementado con una amplia red de autobuses. El metro opera en intervalos de 2-3 minutos durante el día y 5-7 minutos durante la noche, todos los días de 5:00 a 0:00. Tan solo falta aumentar el ritmo de los buses para que no lleguen a intervalos de 10-12 minutos y a aumentar la oferta de buses de barrio que funcionen como autobuses de enlace con las estaciones de metro más cercanas.
- Entrega de mercancías para los comercios: la entrega en los supermercados, tiendas y grandes superficies se limita a un horario concreto, por ejemplo de 7-9 por la mañana. Fuera de este horario se necesita un permiso especial otorgado por la Generalitat basado en reglas claras de circunstancias especiales.
- Entrega en hogares: la entrega de compras y mercancías a personas privadas se puede hacer en un hogar más amplio para ajustarse a las necesidades de los consumidores. Como la velocidad de circulación se restringe a 30 km/h dentro de la ciudad, los comercios tienen un incentivo de planificar bien sus rutas para no perder tiempo.
- Uso de vehículos privados: Esta parte necesita una inversión por parte de las autoridades pero es crucial para mantener la movilidad de los ciudadanos que por motivos de trabajo son obligados a desplazarse de coche en las afueras de la ciudad. En las estaciones de metro más distantes se abren grandes estacionamientos para coches. Como las personas no podrán entrar en la ciudad con sus coches, lo podrán dejar en estos estacionamientos de forma segura (ya que serán vigilados) y gratuita. Existen servicios de entrega desde los estacionamientos hasta las casas privadas (ver entrega en hogares) para facilitar el transporte de cosas traídas desde fuera.
Realizar una utopía así ciertamente no resulta imposible. Pero sí que habría que prepararlo meticulosamente para explicar exactamente a los ciudadanos cómo funcionará su transporte en el futuro. Además podemos dar por hecho que la industria automovilística no estará muy satisfecha, ya que estas medidas reducirán el uso y por lo tanto el consumo del coche. Para evitar que los miedos se apoderen de ellas , serán necesarias unas medidas adicionales:
- Para los ciudadanos: es necesario una web que sea accesible tanto desde casa como desde las estaciones de metro (terminales gratuitas para acceder) donde cada usuario puede informarse de cómo llegar lo más fácilmente a su punto de destino. Mucha gente no sabe cómo funciona el servicio de bus, ni saben qué lineas existen a sus alrededores, lo cual hace que les dé miedo de quedarse atrapados.
- Para los comercios: información a tiempo de horarios de entrega, de posibilidades de transporte hacia las tiendas (para que lo puedan pasar a sus clientes) etc. Las empresas que venden mercancía difícil de transportar necesitan tiempo para prepararse para la nueva realidad.
- Para la industria: seguramente que la lobby de las empresas de automóvil harán todo lo posible para evitar que esto se haga realidad. Por lo tanto hay que ofrecer alternativas para las empresas automovilísticas, para ayudarles a salir de la estancación del negocio de los coches. Ya actualmente se producen más coches en España de los que se pueden vender. A largo plazo hay que llegar a un cambio de paradigma. Por ejemplo, los trabajadores de las plantas de coches están cualificados para construir ruedas eólicas, ya que pide las mismas calificaciones… Tal vez haya llegado la hora de no mantener puestos de trabajo a cualquier coste en una industria sin futuro, sino de crear nuevos trabajos en industrias nuevas.
Para un análisis más exhaustivo sobre cómo se pueden adaptar mejor las ciudades a las personas (y no a los coches), puedo recomendar el libro Plan B de L.R. Brown (la versión en inglés se puede bajar gratuitamente de la página). Su artículo más actualizado sobre el transporte urbano (también en inglés) es una buena introducción.
Actualización 2010-03-12: He compartido este mensaje con el Alcalde de Barcelona Jordi Hereu via el formulario de contacto en su página. Si recibo alguna respuesta, os mantendré al día por aqui.
















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