Una hacienda en la ventana
Written by valedeoro // 22/02/2010 // sostenibilidad // No comments
Que las plantas tienen un efecto positivo sobre el ambiente de oficina y influyen positivamente en el ánimo de los trabajadores es un hecho bastante conocido, así que también en España es normal encontrarse con pequeñas palmeras u otras plantas resistentes en el lugar de trabajo. Generalmente las empresas subcontratan el cuidado de las plantas para asegurarse que no les falte agua (ni se ahoguen) y algunos centros de negocios incluso incluyen este servicio dentro del paquete completo para sus inquilinos.
PPero donde se pueden poner plantas decorativas, también podría crecer una lechuga o unas zanahoria, ¿o que tal unas espinacas de oficina?
Esa es precisamente la idea del proyecto windowfarms.org, una iniciativa que está ganando adeptos en Nueva York. La idea nace de la preocupación por la seguridad alimenticia en las grandes aglomeraciones. La energía que se gasta en mantener grandes invernaderos, transportar las verduras desde su lugar de crecimiento a cientos de km a la fábrica de embalaje, y después a los supermercados, es responsable de 54% de las emisiones de CO2 en los Estados Unidos. Considerando que las oficinas y hogares se mantienen a temperaturas estables, tal como los invernaderos, y afecta positivamente a sus usuarios tener plantas verdes en el ambiente, la solución de tener verduras como plantas ya no resulta tan absurda.
A diferencia de las haciendas urbanas (cityfarmers), las haciendas de la ventana (windowfarms) se conforman con el espacio en las ventanas para instalar una compleja red de recipientes y un sistema de riego, todo hecho de materiales reciclados, para criar sus verduras. Es una forma alternativa de adornar el espacio, pero también altamente nutritiva. Hasta ahora solo he encontrado imágenes, ideas y explicaciones en inglés, pero quién sabe si se podrían incluir estas ideas en la arquitectura urbana española también. Por lo menos en las oficinas que nunca cierran, porque hay plantilla hasta en verano. Así se aseguran de que siempre habrá alguien que pueda supervisar el riego. Y lo del crecimiento, las plantas lo hacen solitas.
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Imagen: Planta de tomate, © Sylvi Voigt / PIXELIO















