Vivir más simple por egoismo
Written by valedeoro // 19/07/2010 // minimalismo // No comments
La semana pasada ya he escrito sobre la pregunta de mi amiga, si aceptaría un salario más bajo simplemente porque he reducido mis gastos. Mientras no estoy de acuerdo que el salario debería basarse en lo que necesita una persona para vivir, sino en el mérito que tiene el trabajo, también es verdad que con menos gastos es posible permitirse otro trabajo que quizás no sea tan buen pagado, pero tenga otras ventajas (que varian de persona en persona). O reducir la jornada laboral para tener más tiempo disponible para las cosas que realmente importan.
Entonces vivir una vida más minimalista reduce el estrés, ya que generalmente llegas a un punto donde tienes menos gastos que ingresos y podrás ahorrar (o invertir) una parte de tu salario. Saber que tienes un fondo de emergencia lo suficiente grande como para sobrevivir unos meses sin trabajo sin tener que vender la casa (o buscar otro piso) da tranquilidad. Ir el trabajo porque te gusta y no porque necesitas cada céntimo para llegar al final del mes da confianza. Y te abre la mente para nuevas oportunidades de mejora y de desarrollo. De ti mismo, pero también de tu empresa o tu entorno laboral.
La disminución de la dependencia del salario reduce el estrés. Pero solo lo reduce cuando conlleva un cambio de valores, en vez de presentarse como una obligación. Si empiezas a reducir gastos, porque las deudas de tu tarjeta de crédito lo exigen, pero sigues gastando con la misma tarjeta, entonces todavía falta la solución a largo plazo. Mucha gente que está obligado a gastar menos además corta gastos donde más les duele, quizás para castigarse por los errores que creen de haber cometido al ponerse en la situación. Pero que tal simplemente prescindir de la tarjeta de crédito y intercambiar las expediciones a tiendas por expediciones a la playa (o al bosque, o a la montaña). Hazlo por tí, no a pesar de ti, y así conseguirás un cambio en tu actitud.
De hecho, la motivación principal para vivir una vida de menos impacto medioambiental generalmente no es el afán de salvar el mundo (aunque nos gusta presentarlo de esta manera cuando es conveniente). Los investigadores Anne Marchand,Stuart Walker y Tim Cooper de la Universidad de Montreal entrevistaron personas que viven una vida minimalista para entender las razones que les han llevado a decidirse por esta forma de vida que de cierta forma es un contrapunto en la sociedad consumista. La motivación más fuerte para vivir más simple son los beneficios personales. (El estudio en inglés es disponible para descarga gratuita.)
La ecuación es muy fácil: menos consumes, menos tienes que trabajar para mantener tu nivel de vida. Eso conlleva que te puedes permitir gastar menos tiempo en el trabajo y menos tiempo comprando o manteniendo lo que has comprado. Actualmente el trabajo es la fuente de estrés más importante, así que poder diminuir la dependencia inmediata del salario hasta el úlitmo céntimo, puede aumentar la calidad de vida.
Por si acaso: no es necesario que cambies de trabajo, que reduzcas tu jornada laboral, o que dejes de trabajar el día que tengas un fondo de emergencia lo suficiente gordo como para sobrevivir 6 meses. Pero el saber que poderías hacerlo si te decides por ello ya cambia algo en tu actitud. Estás aí porque tú lo has decidido y no porque necesitas urgentemente el dinero. Eso te dará energía de intentar nuevas ideas, de buscar nuevas oportunidades para la empresa, sin este miedo irracional que parece paralizar muchos trabajadores.
La independencía es el primer paso hacía una vida satisfecha. Y está a tu alcanze.
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Foto: Alberto Montoya / Flickr















