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Abriendo mi horizonte: autostop

camiónViajando por Portugal con mi amiga River estoy abriendo mi horizonte cada día un poco más. Después de pasar tres días en el Algarve, era hora de viajar hacia Coimbra, haciendo autostop.

Prejuicios, miedos y aventura

Mientras River ya tiene más de 10.000 km recorridos hanciendo autostop (hitchhiking), para mi era una forma completamente nueva de moverme. Tampoco conocía gente que ya lo hubiera hecho, así que era un salto a lo desconocido no me veía en condiciones de juzgar la propuesta. Decidí confiar que River sabía lo que hacía. En el peor de los casos siempre podíamos coger un tren a medio camino o quedarnos en algún lugar entremedio.

Las reglas eran bastante básicas: llegas a la carretera, sacas el pulgar y esperas a que alguien te lleve. Como viajamos de día y entre dos, no me parecía demasiado peligroso. Y si algún conductor por cualquier razón no le caía bien a cualquiera de nosotras dos, siempre podíamos esperar al próximo.

Sociología del conductor generoso

Para salir del pueblecito donde estábamos, cogimos un tren hacía Estômbar Lagoa. La estación está al lado de la carretera, así que nada más llegar nos pusimos a esperar a nuestro primer conductor. Un jóven de camino al trabajo nos llevó los 10 km de Lagoa y nos dejó en una gasolinera, donde iba ser más fácil de conseguir un lugar para el siguiente trayecto.

Apenas quince minutos más tarde subimos al próximo coche. El conductor rumano llevaba 5 años en Portugal. Estaba super orgulloso de su coche, que porque ya había ido con él de ida y vuelta hasta Rumanía. Le hubiera gustado llevarnos más lejos, pero tenía cosas que hacer, así que nos dejó en la Rotonda de Alcantarilha.

Acto seguido nos subimos en el Jeep del señor de los Stroopwaffeln. Se acababa de comprar esta delicia de Holanda y le pareció tremendamente buena. A nosotras nos encantaba, así que además de buenos deseos, nos regaló dichos dulces para que nos alimentáramos durante el camino. Un poco perdidas en medio de un cruce de carreteras, nos quedamos esperando sin éxito. De repente el señor de los Stroopwaffeln volvió. Se había dado cuenta de que no era el mejor lugar para nosotras, así que volvió para dejarnos después del próximo cruce dónde no pudiera haber confusión sobre a dónde nos dirijíamos.

Los próximos 50 km hasta Messines acompañamos a un señor de Suecia que vino al Algarve huyendo del frío de su país. Hasta Ourique nos llevó un conductor silencioso de un mini camión. Acabamos en una gasolinera abandonada, pensando ya en cambiar de planes e ir tan solo hacia Lisboa. Si seguíamos a este ritmo, no íbamos llegar a Coimbra antes de que oscureciera.

Y entonces se paró en frente nuestro un camión pesado de no sé cuantas toneladas. Subiendo por la escalera entramos a lo que parecía un mini piso, con cama, mesita y unas vistas preciosas. El conductor estaba de camino a Porto. Iba por la costa, pero como nosotras queríamos ir a Coimbra al interior, decidió cambiar su trayecto para dejarnos a las afueras de nuestro destino.

Conversando, los 300 km pasaron muy prisa. Aprendí un montón de cosas sobre la vida de los camioneros. Parece que a muchos les gusta llevar a hitchhikers para que el viaje no se les haga tan largo. Nuestro conductor no hablaba nada de inglés, pero con mi Portugués y el español de River conseguimos mantener una conversa bastante fluida entre los tres.

Abriendo mi horizonte, acompañada

El viaje fue una experiencia muy curiosa para mi. Cada conductor compartió una pequeña parte de su vida con nosotras. En ningún momento me sentí insegura. El momento más preocupante fue la amenaza de lluvia en la rotonda de Alcantarilha. Sí, tuve que cambiar mi preocupación por tener la vida organizada por un flujo más natural de las cosas. No sabes cuándo llegarás a tu destino. No sabes quién será el próximo que te lleve ni hacia dónde. Lo único que tienes es la lista de las carreteras que piensas recorrer y la parada en la carretera del destino más próxima de la ciudad que quieres visitar (para tener una idea de dónde empezar y terminar tus viajes, puedes consultar hitchwiki.org).

Fue importante que la primera vez estuviera con una amiga que ya es una experta en este tipo de viajes. Con su presencia y seguridad, River tiró todas las dudas que yo pudiera haber tenido ante un viaje sin organización alguna. No será mi ultima experiencia en hacer autostop.

PD: ¿Eso no es peligroso?

Hitchhiking (autostop) entra en la misma categoría que el couchsurfing y hacer el Camino de Santiago a solas. De vez en cuando sale en las noticias alguna experiencia negativa y se extiende el terror entre la población en general. No obstante, nadie habla de las miles de experiencias positivas que se viven todos los días entre los que se atreven a compartir. Si, hay que tomar algunas medidas de precaución: llevar un móvil contigo, avisar a alguien hacia dónde te diriges, mejor viajar de dos en dos y sobre todo, confiar en tu sentido común. Te sorprenderás de lo que eres capaz de conseguir!

Una respuesta a Abriendo mi horizonte: autostop

  1. En mi pais a eso le llamamos viajar a jalón, yo lo experimente cuando estaba en la secundaria y es realmente muy divertido, generalmente lo hacia con 5 amigas más, de una ciudad a otra (cercanas claro) o hasta dentro de la misma ciudad. suerte y FELIZ AÑO NUEVO!!!!

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