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¡Socorro! Mi familia acumula todo

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Te da mucha rabia. No es fácil desprenderse de las cosas y hay días que te cuesta mucho avanzar. Es lo mínimo que reconozcan tu esfuerzos y te apoyen aunque sea un poquito. ¿O es mucho pedir?

El miedo oculto de tu familia: ¿Cuándo llegarás a la conclusión que no los necesitas?

Lo que para ti fue una decisión meditada y bien pensada, para tu familia fue un cambio repentino. Mientras tú tuviste semanas o quizás meses para darle vuelta a la filosofía minimalista, ellos solo ven que de repente sacas cosas de casa. A lo mejor les has comentado que quieres salir del consumismo, que necesitas un cambio, y que además todos estos trastos que no se utilizan nunca tampoco no sirven de nada.

Tu hijo se pregunta para qué sirve su presencia. Tu pareja se preocupa de que a lo mejor no le necesitas tanto. Llegará el día que ya no tienes cosas que tirar. ¿Será que irás a por ellos?
La solución para neutralizar tus intentos de vaciar la casa es obvia: acumular aún más.

La espiral de la infelicidad: yo tiro – tu acumulas

El resultado es previsible: tú empiezas a despejar la casa, ellos acumulan para volver a llenarla, tú te agobias, empiezan las primeras peleas y se instala una sensación de mal estar general. Cada sugerencia de cambio recibe un NO inmediato. Cada objeto inútil aumenta tu desespero.
¿Cómo puedes salir de esta situación?

Pasos para generar un nuevo equilibrio en casa

Una de las claves básicas del minimalismo es que se trata de una filosofía de vida personal. Tiene que ser una decisión consciente porque requiere un trabajo continuo contigo misma. Es imposible imponer esta idea a otra persona.

Al mismo tiempo tu decisión no se crea en un vacío. Tu pareja y tu familia se darán cuenta que algo ha cambiado, aunque no hayas dicho ni una palabra. Ahora más que nunca tienes que compartir lo que te pasa, y por qué lo haces:

  • He decidido vender mi colección de tapas de cerveza. Ocupa mucho espacio y ya ni los miro. Entonces voy a poner los libros de la sala en su lugar y así tenemos más espacio en la sala.
  • Creo que voy a tirar esta caja de cosas acumuladas. No las he mirado en dos años. ¿Me ayudas a revisar si hay algo importante ahí dentro y tiramos el resto?

Recuerda, tu pareja y tus hijos se preguntarán: ¿Qué significa esto para mi? Si puedes dejar claro que tendrás más tiempo para ellos o que ellos tendrán que limpiar menos cosas, ya has ganado media batalla.

Tus cosas son tuyas y yo lo respeto

Nunca, nunca toques las cosas de los demás.

No tires la ropa de tu marido que ya no le queda. Aunque no lo haya usado en cinco años, es su decisión. Aunque haya prendas rotas o desteñidas, es su decisión. No le robes de su oportunidad en el futuro de experimentar los cambios por si mismo.

No vendas los libros de primaria de tu hija. Aunque ya tiene diecisiete años y sabes muy bien que jamás volverá a mirar los libros (y menos los apuntes). Permítele descubrir por ella misma la sensación de libertad que sentirá el día que decide deshacerse de tanto papel.

Decisiones conjuntas para cosas compartidas

El respeto por las cosas de los demás también se tiene que extender a las cosas comunitarias. La televisión en la sala, la cinta de correr que no utiliza nadie nunca, los tuppers rotos en la cocina. Si quieres despejar el caos en los espacios comunes, conviértelo en una actividad conjunta.

Ojo, actividad conjunto no significa que tu decretas lo que hay que hacer. Es una conversa que bien puede terminar en que la cosa se quede (por ahora). Sólo si tú puedes demostrar que respetas las decisiones de los demás, ellos podrán respetar las tuyas.

El museo de los recuerdos conscientes

No hay nada de malo en guardar cosas que te recuerdan a buenos momentos. Al igual que los museos nos recuerdan de cómo fue la vida en el pasado, existen cosas sin utilidad obvia que te pueden transportar a un momento en concreto. Date cuenta, sin embargo, que un museo no es un cuarto lleno de cajas. Esto sería un trastero. Un museo expone los recuerdos para que las puedas ver y aprender de ellas. Lo mismo puedes hacer con tus recuerdos.

Utiliza las fotos y las entradas de cine para crear una obra del fin de semana mágico y cuélgala en alguna pared. O conviértelo en un libro de los recuerdos para dentro de cinco años poder hojear las páginas y recordar con nitidez lo que vivisteis.

La meta no es una casa vacía, sino un casa que se ajusta a las necesidades prácticas y emocionales de los que viven en ella. Y esto incluye a tu familia.

¿Cómo puedes incluir tu pareja o tus hijos en tus prácticas minimalistas hoy?

7 respuestas a ¡Socorro! Mi familia acumula todo

  1. Una de los aspectos importantes a tener en cuenta en el camino minimalista es el respeto y la paciencia contigo misma y con aquellas personas con las que compartes tu casa, trabajo y demás espacios. La paciencia cuando tu pareja ve algo útil en dónde tu solo ves cacharros, la paciencia en despejar los espacios mientras traen cosas a casa, pero sobre todo el respeto de que cada quien tiene sus tiempos y momentos para cambiar y descubrir como lo indicas el aprendizaje de vivir mejor con menos cosas. Gracias por reafirmar el respeto hacia aquellos que nos acompañan en este viaje. Saludos!

    • Tengo que admitir que en este aspecto también ayuda que cada uno tenga por lo menos un rincón que es solo suyo en la casa. Eso es fácil con los hijos, que suelen tener su habitación. Es más difícil con la pareja con la que uno tiende a dividir la habitación y el resto de la casa. En nuestro caso, tanto yo como mi pareja tenemos una habitación cada uno que es solo nuestra – y dónde podemos hacer el caos (o el orden) que nos de la gana sin interferencia de nadie más. Él tiene muchas cosas, meticulosamente ordenadas. Yo tengo pocas cosas – en un caos controlado por la simple falta de objeto (aunque consigo crear desorden hasta con tres postales y diez sellos). En el resto de la casa hemos llegado a un equilibrio intermediario, pero el espacio propio sigue siendo parte sustancial de este equilibrio.
      Ni siquiera tiene que ser toda una habitación: un armario, una estantería, un rincón (de preferencia que se pueda tapar / dividir si hace falta) muchas veces es suficiente para que los más caóticos pueden dejar rienda suelta a su afición en un lugar controlado.

  2. Yo hoy entregué a otra persona un libro de cuentos para niños. Mi hijo se hace mayor y no podemos ni queremos guardar todos los libros y juguete que son. Lo hablé con él y me alegro que entienda que lo mejor es darlo a otra persona, a otro niño, para que disfrute de su lectura. Es bueno que los niños piensen en el mundo del consumismo en que vivimos por el capitalismo.

    También he vendido otros aparatos electrónicos que no uso, y me siento contento de que otra persona lo pueda usar habiendo recibido yo incluso una pequeña ayuda economica por tener un espacio libre. ¿Te imaginas? Tener dinero por tener espacio libre en tu habitación.

    Vivir con otra persona minimalista es dificil, como bien dices se dan cuenta de que algo está pasando pero a mí es lo mejor que me ha podido pasar, el poder tener solo aquello que tiene un significado para mí. El pasado pasado está y para ello tengo una carpeta digital de recuerdos.

    La verdad, me pone de los nervios, cuando tengo un espacio vacio y alguien coloca algo para llenarlo, para ocuparlo. Los espacios vacios son para relajarte no para llenarlo de objetos.

    Yo poco a poco me voy desprendiendo de lo material y me siento mejor, vivir con otra persona, como bien dices en el articulo es dejarle hacer, además le das una oportunidad de que vea con sus propios ojos las ventajas del minimalismo.

    Tengo otro objeto una impresora que uso de uvas a veras, 1 vez al mes para imprirmir 10 hojas, los cartuchos valen una pasta, asi que me desprenderé de ella e iré a la papeleria que por 40 céntimos lo tengo impreso y me quito ese trasto que yo no uso.

    Cuando me desprendo de algo siempre uso vender – donar – regalar – tirar.

    • Gracias por compartir tu experiencia! Me hizo mucha gracia de que los espacios vacíos para ti son relajantes, mientras para otras personas son una invitación para meter cosas. ¡Cuánta verdad! De hecho es una de las razones por la que nosotros hemos optado por tener muebles más pequeños y pocas estanterías. Menos superficie – menos tentación de poner cosas, no solo para nosotros sino también para mis padres que sino nos regalarían “algo para ponerlo en la estantería semi-vacía”.
      Para muchas personas mantener vacío un espacio es un esfuerzo, así que una vez que hayas eliminado lo que ocupaba el cajón / la estantería / la mesa, mira si puedes también eliminar este cajón / estantería / mesa / etc para facilitar la vida a los demás que a lo mejor no tienen tanta experiencia y fuerza de voluntad como tu.

      • yo les llamo juntatierra a esos objetos que no tienen utilidad… jajaja
        es cierto cuanto menos lugar para guardar cosas MEJOR!!
        Sólo lo justo y necesario para que lo útil no ande desordenado y desparramado.

  3. El capitalismo no es malo, consumir lo que uno necesita para vivir tampoco, lo malo es desarrollar avaricia o ansiedad de tener cosas superfluas.

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