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Muebles, fotos, emociones

Cuando lees esto ya nos hemos cambiado de casa. Este jueves viene el camión para llevar nuestros electrodomésticos y los muebles al nuevo hogar. Lo que cabe en cajas y bolsas ya lo hemos llevado durante la semana para que haya menos caos el día de la mudanza.

Aunque decir que el camión llevar los muebles quizás sea un poco exagerado. Llevará algunos muebles. Como el nuevo piso es más pequeño que el antiguo no cabe todo. Y como tampoco queremos vivir en un depósito de muebles, entonces hemos tenido que reducir nuestras posesiones de muebles. Y fue todo un reto.

De igual manera, por tener menos habitaciones, el nuevo piso también tiene menos pared. Y como es totalmente exterior, mitad de las paredes están “ocupados” por ventanas. Mientras en la casa antigua teníamos los muebles a juego con los cuadros, en la nueva casa tendremos que repensar que se queda y que se va.

Como en el nuevo piso simplemente no tenemos el espacio físico para poner todo, entonces esta vez tuvimos que pensar ya antes de la mudanza que llevar y que no. Y como menos muebles por defecto significa menos espacio para guardar cosas, tuvimos que empezar con lo que estaba dentro de los armarios, estanterías y en los cajones abajo del arcón del chaiselongue (menudo lugar para guardar cosas, pero os juro que es maravilloso para guardar y olvidar cosas ahí dentro. Menos mal que no viene con nosotros).

Pero los muebles y los cuadros conllevan emociones. Y las emociones son más persistentes que en otros objetos, como libros, ropas, herramientas de diferente índole etc. Pero al saber de donde vienen estas emociones es más fácil liderar con ellos, y por lo tanto también será más fácil decir adiós a algunos muebles que quizás ya no te sirven como se merecen.

Los muebles y los cuadros están presentes constantemente. Y por lo tanto también llevan consigo muchos recuerdos. Dan constancia, dan conforto. Son lo que recuerda a tu casa. No te puedes olvidar de ellos porque están en la pared, haciendo del hogar lo que es: tu hogar. Si fueron muebles de segunda mano quizás se han restaurado con mucho cuidado, si fueron nuevos entonces están de acuerdo con la decoración general de la habitación. Son algo que hace la habitación única y muchas veces resulta hasta difícil imaginarse una vida que no contenga este sofá enorme.

Los muebles y los cuadros representan los sueños presentes al comprarlos. Cuando se decora una casa, entonces cada cosa adquiere un significado. Sobre todo cuando la casa será a compartir con la pareja, o con la familia, entonces los muebles que se utilizan engloban todos estos sueños de convivencia armoniosa que anhelábamos para este lugar. Por lo tanto dejar atrás muebles que quizás en su día fueron parte de la realización de un sueño, duele todavía un poco más (aunque el sueñe vaya contigo).

Los muebles y cuadros fueron una inversión mayor. Generalmente los muebles (y también algunos cuadros) fueron más caro que muchas otras cosas en la casa. Y mientras un ordenador se cambia cada 2-3 años y además, es fácil de llevar a todas partes, un sofá puede durar 10 años fácilmente lo que aumenta el precio que aceptamos a pagar por ello. Al vender pocas veces se consigue más de la mitad del precio inicial y después de cierto uso, ya solo se puede donarlo sin recuperar nada. Si entonces además toca conseguir otro mueble para reemplazarlo (por ejemplo más pequeño), entonces se hace todavía más difícil.

Dependiendo de los muebles estos razones jugaron un papel más o menos importante. Para el sofá fue la inversión y los recuerdos. Para la estantería del comedor y el mueble de la TV fueron los recuerdos (no de la TV, pero de las horas acompañadas de las velas en la estantería). Y la estantería en el despacho llena de sus libros y su sabiduría fue lo que representaba en una época de mi vida. Ahora están a la venta. Algo conseguiremos vender, otros lo donaremos a una institución benéfica para que otras personas se puedan aprovechar de ello. Pero lo más importante ha sido que hemos tenido el tiempo de planificar y de despedirnos. Si, también de los muebles.

No todo vendrá con nosotros, sea por edad, o por tamaño. Pero es más importante empezar la nueva vida en un nuevo piso con espacio para respirar y para vivir, que guardar muebles y cuadros que quizás ya no combinan con nuestra nueva forma de vivir.

Así que adiós mi sofá, adiós mis cuadros Hundertwasser. Y a disfrutar el espacio en la casita de la playa!

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