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Sexo, amor y amistad

Mi primer matrimonio acabó cuándo mi entonces marido me dejó para estar con otra chica. No había otra opción. Acostarse con una tercera persona era engañar al otro. No teníamos el vocabulario (ni las obligaciones) como para buscar otra solución.

Poco después de la confesión me mudé de piso. Durante un tiempo me aferré a la esperanza de que él dejaría a la otra para volver conmigo, o que no la dejaría y aún así volviera conmigo. Aprendí algo muy valiosa en esta experiencia: lo que me dolió no era que se acostara con otra, lo que me daba rabía era que me había mentido.

Enamorarse, amar y otras relaciones

“La otra” y yo teníamos mucho en común: corremos, bailamos (yo salsa, ella forró), somos vegetarianas, nos gusta viajar. Hasta trabajabamos en la misma empresa, y en otra situación seguramente hubiéramos sido amigas. Pero el concepto cultural de la monogamía no permitió que nos conocieramos más allá del concepto “la otra”.

Mi reto era conceptualizar lo que estaba sintiendo, y el tema de la monogamía me ha intriguado desde entonces. Es normal que tengas muchas amigas. Hasta puedes tener dos o tres mejores amigas. Pero sólo puedes tener una pareja. ¿Por qué? ¿Y si tu pareja es una de tus mejores amigos?

Si a mi pareja no le gusta comer sushi, voy a cenar con una amiga a un restaurante Japonés y nadie diría que engaño a mi pareja. Si mi pareja no tiene ganas de intimidad y paso la noche con una amiga, la historia cambia. ¿Por qué?

 

¿Puedo amar a una persona y estar enamorada de otra? ¿Puedo amar una persona, o estar enamorada y además sentirme atraída por alguién más? Y, si actúo de acuerdo con estos sentimientos, tengo la obligación de hacer daño a los demás?

Prioridades: ¿para qué quieres de tu pareja?

Te lo pregunto en serio, ¿para qué quieres tu pareja? Durante aquella ruptura hace tantos años entendí que no quería mi pareja por el sexo. Le quería por las cenas en restaurantes curiosos, por las caminatas por la playa, por haberse mudado conmigo a un nuevo país. El sexo era un añadido, pero no era lo principal. ¿Por qué entonce le permitimos al sexo destruir todo lo demás que teníamos?

El libro Ética Promiscua de Dossie Easton me dió el vocabulario necesario para entenderme a mi misma en este aspecto. Me ayudó a entender de que, de hecho, yo defino la importancia que tiene el sexo en mi relación, y fuera de mi relación principal. Desde luego que uno de los dos tenga otra pareja no significa que tengamos que echar a perder todo lo que hemos construido juntos.

Eso sí, requiere que le mires a la cara a tus celos, que son el espejo de tus inseguridades. ¿Que temes perder?

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